La reforma laboral le sienta mal al sector agrario: un informe de la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos señala que, tras un año de la entrada en vigor de la reforma laboral, la contratación en el sector agrario ha caído en un tercio.

Un sector con una acusada temporalidad
Las limitaciones a los contratos temporales que fija la reforma laboral no se adaptan a un sector, el de la agricultura y la ganadería, que no mantiene una demanda de mano de obra constante durante todo el año. Antes de la Reforma Laboral, la media de contrataciones mensuales era de 231.400 y, ahora, es 77.380. Al tiempo, los contratos indefinidos se han multiplicado por diez y se ha pasado de 8.430 mensuales a 82.440. Sea como fuere, el resultado es que el objetivo del Gobierno se ha cumplido: muchos trabajadores temporales se han convertido a hora en fijos discontinuos que no trabajan durante la mayor parte del año y, por tanto, no cuantifican como parados. “Están sin trabajar el mismo tiempo que antes”, señalan desde Unión de Uniones, pero también ha habido una consecuencia indeseada: “para evitar todas las complicaciones del nuevo sistema, los profesionales con explotaciones medianas intentan arreglarse con menos trabajadores y alargando jornadas y campañas”, indican también. ¿Resultado? Menos empleo en el sector aunque haya más personal fijo.

Lamentan que no se les consultara
La citada organización agraria lamenta que no se consultase al sector antes de activarse la Reforma Laboral, que, señalan, “presenta complejidades relacionadas con la variabilidad de la demanda de mano de obra consustancial a la actividad agraria, genera mayores costes y burocracia para los empleadores y complica a los trabajadores la movilidad”, apuntan. Finalmente, son contudentes: “lo del Gobierno abierto y la nueva cultura de la gobernanza no sabemos para quien será, pero desde luego, no parece que cuente para los agricultores y ganaderos”.