Una serie de estudios publicada en Science Direct refleja la realidad de los relojes que prometen monitorizar el sueño: sus mediciones no son, ni de lejos, precisas ni completas. De hecho, los relojes solo logran explicar entre un 2,5 % y un 16,2 % de la percepción real que se tiene del descanso en el día a día. La correlación entre los datos registrados y la calidad subjetiva del sueño se calificó de baja a moderada en las cinco investigaciones analizadas, que reunieron a un total de 2000 participantes.
Tomemos como ejemplo el insomnio, uno de los trastornos que más afecta a la población. Esta alteración no se puede evaluar fijándose únicamente en el número de horas dormidas; requiere analizar múltiples factores, incluidos el nivel de descanso real y el estado de salud al día siguiente. Aunque los relojes inteligentes y las pulseras de actividad, tan populares en los últimos tiempos, son útiles para recopilar datos, carecen de capacidad para extraer conclusiones clínicas sobre el descanso. La mejor prueba de ello es la polisomnografía, la prueba médica de referencia para registrar las fluctuaciones fisiológicas durante la noche.
Los datos de sueño en los smartwatches: métricas orientativas sin rigor diagnóstico
En el caso concreto del Apple Watch, al dormir con él se genera una puntuación basada en diversos parámetros corporales: la frecuencia cardíaca, ciertas constantes vitales, la respiración, la duración total del sueño y los horarios de acostarse y levantarse. Sin embargo, esta nota es puramente estimativa. Se pueden completar las ocho horas teóricas de descanso, pero haber tenido un sueño fragmentado o despertarse con sensación de fatiga y malestar.
La mayoría de los ensayos se centraron en dispositivos Fitbit (propiedad de Google), utilizados en cuatro de los cinco estudios, mientras que solo uno analizó el comportamiento del Apple Watch. Los relojes Fitbit dividen el descanso por fases, pero al comparar sus resultados con los de personas aquejadas de insomnio es donde afloran las carencias del sistema. El dispositivo ofreció mediciones aceptables en el 82 % de los usuarios que dormían bien, pero la precisión cayó hasta un pobre 39 % en quienes padecían insomnio, sobreestimando el tiempo total de sueño en casi media hora y con un margen de error en la eficiencia del descanso del 8 %.
Los médicos e investigadores principales del estudio, Narat Srivali y Wisit Cheungpasitporn, aclaran que no es necesario deshacerse de estos dispositivos. Pueden resultar útiles como herramienta de seguimiento orientativa en personas sanas; sin embargo, la realidad es muy distinta si existen patologías del sueño o problemas de salud mental. En esos casos, las lecturas del reloj resultan del todo engañosas y podrían retrasar una intervención médica necesaria. El Apple Watch destaca por notificar con rapidez cualquier anomalía, como subidas o bajadas bruscas del pulso fuera de los rangos habituales, pero los autores insisten en no utilizar estos datos como sustituto de un diagnóstico formal. Si sufres problemas recurrentes de descanso, lo más aconsejable es acudir directamente a un especialista.
