Turquía, entre otras muchas cosas, es el séptimo productor mundial de acero. Sólo en 2021, las acerías turcas produjeron 40,4 millones de toneladas de acero crudo, materia prima que puede obtenerse del arrabio producido en altos hornos como los de Veriña o de la chatarra que se funde en hornos eléctricos como los de la Acería Compacta Bizkaia. Fueron, en concreto, 4,6 millones de toneladas más que en 2020. Turquía produjo en 2021 más acero que Alemania (40,1), Brasil (36) Italia (24,4), casi el triple que España (14). Cuando acabe 2023, sin embargo, las cifras serán peores ya que, a consecuencia de los terremotos del 6 de febrero, un tercio de las acerías turcas ha tenido que detener su producción. Y eso tendrá consecuencias para todos.
En Iskenderun y Osmaniye
Las instalaciones más afectadas, explica la Asociación Turca de Productores de Acero, son las de la zona sur del país, situadas en el entorno de las ciudades de Iskenderun y Osmaniye. Son, en total una docena de instalaciones industriales que, aunque no han sufrido daños físicos no pueden continuar con su actividad. Como mínimo, calcula la patronal turca del sector, las fábricas estarán cerradas hasta finales de febrero o, incluso, mediados de marzo.
Equipos cedidos
Muchas de las plantas, además, han cedido maquinaria y equipos para ayudar en las labores de rescate de víctimas, entre las que se cuentan numerosos trabajadores de un sector que es uno de los principales motores económicos de la zona afectada por los seísmos. Las máquinas (grúas, principalmente) deberán recalibrarse antes de volver a entrar en servicio en sus ubicaciones habituales, lo que retrasará la reactivación del sector.
Menos exportaciones
Turquía dispone actualmente de capacidad para producir hasta 55 millones anuales de acero y en 2021 exportó 19 millones de toneladas. En este 2023, adelanta la patronal acerera turca, la producción nacional de acero deberá destinarse a cubrir las necesidades derivadas de la reconstrucción. ¿Cómo nos afectará en Occidente? Pues, muy probablemente, encareciendo el precio de esta materia prima fundamental para la economía moderna. Y, aquí, habrá dos opciones: reactivar nuestras propias instalaciones productivas -muchas de ellas funcionando por debajo de sus posibilidades por culpa de los precios de la energía- o, en su defecto, importando más de países terceros que,a diferencia de Turquía, no son socios preferentes de la UE. El primer productor mundial de acero, con 1.032,8 millones de toneladas, es China. Le siguen India, con 118,1 millones; Japón, con 9,3; Estados Unidos, con 86; Rusia, con 76, y Corea del Sur, con 70,6. Los que más exportan son China, con 84 millones; Japón, con 35; Corea del Sur, con 31; Rusia, con 29 e India e Indonesia, con 241 y 21 millones cada una.
