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Si te pareció corto el eclipse solar total del 12 de agosto que pudo verse desde diferentes puntos de España, hace más de 50 años hubo un avión que consiguió algo que parece imposible: prolongar la totalidad del eclipse durante más de una hora. En 1973, el Concorde 001 se convirtió en un auténtico observatorio volador al perseguir la sombra de la Luna a través de África. El resultado fue una observación de 74 minutos, muy lejos de los pocos segundos o minutos que pudimos disfrutar desde un punto fijo de la Tierra.

El Concorde que persiguió la sombra de la Luna

El 30 de junio de 1973, el Concorde 001 despegó con un grupo de científicos a bordo con una misión muy particular: interceptar la trayectoria de un eclipse solar total y seguir la sombra de la Luna mientras avanzaba sobre África. El objetivo no era simplemente disfrutar del espectáculo, sino aprovechar las condiciones únicas para realizar diferentes experimentos científicos relacionados con la corona solar y la atmósfera terrestre.

La clave estaba en la velocidad. Mientras la sombra de la Luna se desplazaba rápidamente sobre la superficie terrestre, el Concorde podía volar a Mach 2,05, más de 2.500 km/h, a unos 17.700 metros de altura, y avanzar prácticamente en la misma dirección. De esta forma, el avión consiguió mantenerse dentro de la zona de totalidad durante mucho más tiempo del que habría sido posible desde tierra.

El Concorde volando a Mach 2

La diferencia fue enorme. Desde un punto fijo, aquel eclipse de 1973 podía contemplarse durante un máximo de unos 7 minutos. A bordo del Concorde, los científicos pudieron disfrutar de 74 minutos de totalidad, convirtiendo aquella misión en una de las observaciones de un eclipse solar total más extraordinarias jamás realizadas.

Para conseguirlo, el avión fue preparado específicamente para la misión. Se instalaron instrumentos científicos y puntos de observación que permitieron estudiar la corona del Sol y otros fenómenos que se producen durante un eclipse. El Concorde despegó de Las Palmas de Gran Canaria y se dirigió hacia el norte de África, interceptando la sombra sobre Mauritania y posteriormente continuando su recorrido sobre África hasta aterrizar en la actual Yamena, en Chad.

Y aunque el eclipse del 12 de agosto de 2026 ha dejado imágenes espectaculares en España, lo ocurrido con el Concorde demuestra hasta qué punto la tecnología puede cambiar nuestra forma de observar estos fenómenos. Si desde tierra los minutos de totalidad pueden parecer demasiado cortos, en 1973 unos científicos tuvieron una idea bastante más extrema: si la sombra de la Luna se mueve, ¿por qué no perseguirla?