Un equipo de científicos del Centro de Supercomputación de Jülich en Alemania, en colaboración con NVIDIA, ha batido un nuevo récord mundial. Lograron la simulación completa de un ordenador cuántico de 50 cúbits. Es un acontecimiento que científicos e ingenieros de todo el mundo celebran. Apenas en el 2019, el récord era de 48 cúbits del mismo lugar, pero utilizando el superordenador japonés K. El que se encargó de hacer historia en pleno 2026 se trata de Jupiter, de acuerdo con información de Science Daily.

Es un nuevo avance donde los ordenadores cuánticos vuelven a ponerse en los ojos del mundo y prometen ser la revolución del mundo entero. Se habla de poder diseñar y generar objetos de casi cualquier índole en cuestión de minutos. Precisamente son tan inalcanzables en la actualidad porque su construcción es cara, son muy pocas las que existen y, por lo tanto, faltan varios años para poder verlas en todo su esplendor. Los superordenadores tradicionales engañan al sistema y actúan como si fueran cuánticas; es ahí cuando se ponen a prueba los nuevos algoritmos y se puede ver el potencial verdadero de estas máquinas salvajes del futuro.

Esto es lo que sucedió con el superordenador Jupiter

Se utilizan bits en la informática tradicional; en cuántica se utilizan los cúbits (qubits), que pueden ser ceros, unos o ambas cosas. Al añadir un solo cúbit a cualquier simulación, la potencia y memoria para calcular cualquier cosa se duplican. Los datos actuales indican que nuestros portátiles pueden simular hasta 30 cúbits. ¿Has visto la gran diferencia con el récord establecido?

Nuevo récord para la computación cuántica gracias a JUPITER

Puede que de 48 a 50 cúbits no haya mucha diferencia numérica, pero sí es una gran diferencia. Con 50 cúbits se necesitan casi 2 petabytes de memoria (2 millones de gigabytes o hasta 8.000 móviles de la más alta gama combinados en labor). En este caso, Jupiter puede realizar hasta un quintillón de operaciones por segundo. Sin embargo, esto no es suficiente. Es necesario unir los procesadores junto a los superchips NVIDIA GH200. Se creó un software especial que permite pasar información entre el cerebro y la memoria del ordenador a una velocidad inédita. La memoria no se rompía, ya que, al llenarse, el propio sistema podría delegar tareas sin perderse ningún detalle de la simulación. 

Gracias a esta hazaña tecnológica, los científicos tienen el escenario virtual perfecto para poder seguir creando y probando programas que pueden estar presentes en los ordenadores cuánticos del futuro. Es posible que en el futuro se procesen preguntas y problemas complejos que ningún procesador cuántico real en nuestro planeta sea capaz de resolver. Europa y NVIDIA han hecho algo único mientras nosotros seguimos con la computación tradicional. Es uno de muchos avances que esperamos ver de cara a próximas décadas.