Guste más o menos, hay que reconocer que la visita del papa León XIV a Madrid ha sido un éxito tanto de público en los diferentes actos que se han organizado, como la importancia de los discursos que ha pronunciado y la organización de la primera parte del viaje. Desde el sábado que llegó a Madrid, todo se ha desarrollado según lo previsto por la organización y atrás quedan sus palabras sobre la defensa de la vida humana y la condena del aborto y la eutanasia, la acogida de inmigrantes, la paz en un escenario internacional de creciente inestabilidad, la advertencia de la peligrosidad de la inteligencia artificial y de la creciente polarización global. Cuando la Conferencia Episcopal Española desplazó el foco de la visita a Madrid y dejó en un segundo plano el viaje a Barcelona y Montserrat, sabía perfectamente lo que hacía y poco importa recordar que, sin la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Família y la celebración del milenario de Montserrat, no habría habido viaje de León XIV.
A partir de estos dos hechos se ha configurado un viaje que ha tratado de diluir Catalunya, aunque, evidentemente, eso pasará más o menos en función de lo que suceda a partir de la llegada del Papa esta mañana a partir de las 12:25 de la mañana y que tendrá el foco principal en seis momentos: Estadi Olímpic Lluís Companys, Can Brians, iglesia de Sant Agustí, monasterio de Montserrat, recorrido del papamóvil por las calles del centro de Barcelona y Sagrada Família. Cada uno de los sitios ha sido cuidadosamente seleccionado: desde el Estadi Olímpic, un acto abierto a todo el mundo y con una presencia del aforo máximo de 40.000 personas, hasta Montserrat, el corazón espiritual y cultural de Catalunya con su virgen negra, y concluyendo el miércoles a las 19 horas con la Sagrada Família, el eje central de la visita a Catalunya, ya que coincide con el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí.
Las miradas van a estar puestas, sobre todo, en la bendición de la torre de Jesús, una imagen icónica que llegará a todo el mundo y que será, finalmente, el termómetro que permitirá valorar el reconocimiento del Vaticano a la realidad catalana
Con todas las cartas ya tiradas y la suerte echada, solo hace falta esperar para conocer hasta qué punto el papa León XIV ha recogido las llamadas a una mayor presencia del catalán en su visita como reconocimiento a la realidad nacional de Catalunya y la lengua catalana como propia del país. Las miradas van a estar puestas, sobre todo, en la bendición de la torre de Jesús, una imagen icónica que llegará a todo el mundo y que será, finalmente, el termómetro que permitirá valorar el reconocimiento del Vaticano a la realidad catalana. No solo eso, sino el recuerdo y la gratitud a Antoni Gaudí, artífice de la Sagrada Família, y del que no se puede olvidar que era un reconocido defensor de la lengua catalana, que lo llevó incluso a ser detenido y encarcelado por la policía un 11 de septiembre de 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera. La movilización de la sociedad civil catalana ha sido a este respecto importante e incluso se han publicado páginas de publicidad en la prensa italiana para concienciar al Vaticano.
La visita del Papa coincidirá con las pruebas de selectividad, donde más de 45.000 alumnos de bachillerato y ciclos de Catalunya se juegan su futuro académico esta semana, y la huelga del sector educativo que pretende paralizar Barcelona. Para evitar incidencias en las pruebas de acceso a la universidad (PAU) se les ha pedido a los alumnos que lleguen antes a los diferentes lugares donde se celebran, aunque ello no ha podido evitar el nerviosismo de los alumnos. Aunque lidiar con una situación tan compleja no es nada fácil, quizás se hubieran podido posponer un par de días o adelantar a este lunes las pruebas. Vamos a ver también cómo sortea la Conselleria la prueba de estrés de que todos los centros tengan el número preciso de profesores en una jornada en huelga de los docentes que aparece en estos momentos en una situación de bloqueo en las negociaciones con la Generalitat.
Dicho eso, una visita como la de León XIV sucede pocas veces y, de hecho, Catalunya solo ha sido visitada por otros dos papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, en una ocasión cada uno. Ello ya da idea de su importancia y de la trascendencia de la misma. Antes de ser papa, Robert Prevost había estado en Catalunya, donde visitó en 2011 la abadía de Montserrat y en diversas ocasiones el barrio de Sant Roc de Badalona. Quince años después hace una visita muy diferente, que va a ser observada con lupa. En el contexto político de aquella primera visita de un papa, Juan Pablo II en 1982, ahora se puede afirmar, 44 años después, que el hecho de que el líder de la Iglesia católica respaldara de forma tan abierta la lengua y la personalidad de Catalunya supuso un fuerte espaldarazo internacional a la normalización cultural del país tras décadas de represión franquista. ¿Cuál será el legado de León XIV?