Tal día como hoy del año 1359, hace 667 años, se documenta por primera vez en la historia militar catalana el uso de una bombarda. Sería en el transcurso de la batalla de Barcelona, que enfrentaba a las armadas navales catalanoaragonesa y castellanoleonesa, y en el contexto de la llamada Guerra de los Dos Pedros (1356-1375), para dirimir la supremacía en la península Ibérica y en el Mediterráneo occidental. Aquel conflicto se llamó de esta manera porque los jefes de los dos Estados en conflicto eran Pedro III de Barcelona y IV de Aragón —llamado el Ceremonioso— (con el apoyo de la república de Venecia) y Pedro I de Castilla y de León —llamado el Cruel— (con el apoyo de la República de Génova y del Reino de Portugal).
La bombarda, considerada el arma de fuego portátil más antigua, era una pieza de artillería primitiva precursora del cañón que tenía un peso máximo de 9 kilos. Inicialmente, disparaba proyectiles de piedra, pero, posteriormente, la munición pasaría a ser de fundición. En el caso de la batalla de Barcelona —librada ante el puerto de la ciudad—, se emplearon proyectiles de piedra, uno de los cuales impactó de lleno en una galera castellana. La Gesta comitum Barchinonensium et regum Aragonum dice textualmente: “E la nostra nau desparà una bombarda e ferí en lo castell de la nau de Castella”. También se dice que, después de aquel disparo, los castellanos —que todavía usaban catapultas— abandonaron precipitadamente el escenario de la batalla.