El exceso de calor, como puedes percibir estos días, tiene efectos negativos en la salud, especialmente en la de las personas mayores de 65 años. En Catalunya, las personas que han cumplido ya esta edad son 1,52 millones y todas ellas están en riesgo a consecuencia de las olas de calor que estamos sufriendo. De ellas, según datos del Institut Català d’Estadística, más de 300.000 viven solas.

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La soledad, un riesgo añadido

Según el último Informe de la Soledad de Cuideo, compañía especializada en el sector del cuidado de mayores a domicilio, el 46% de este colectivo pasa varias horas al día sin compañía, independientemente del tipo de unidad familiar, es decir, tanto si viven solas como con otro familiar. En verano, época de vacaciones, esta situación se acentúa. En esta época, además, también aumenta la preocupación de familiares de los mayores de 65 años en relación a nuevos problemas de salud, por la posibilidad de que aumenten los que ya existen o, también, al percibir que los mayores están más incómodos o apagados por el exceso de calor. La poca interacción con personas próximas o la posibilidad de imprevistos y caídas son otras de las preocupaciones. Por todo ello, las altas temperaturas previstas este verano hacen imprescindible tomar precauciones especiales para proteger a los mayores del exceso de calor. También es imprescindible que las personas a cargo de personas mayores conozcan cómo puede afectarles una ola de calor y sepan cómo actuar ante un caso. Los mayores de 65 años se encuentran entre los grupos de riesgo ante los golpes de calor, porque, en muchos casos, no saben detectar los síntomas.

Síntomas del golpe de calor

Los principales síntomas son somnolencia, dolor de cabeza, náuseas, desorientación, confusión, piel caliente y enrojecida e incluso fiebre en casos más extremos. Es muy importante que los cuidadores sepan identificar estos síntomas y adecuen los cuidados al calor: beber agua, tomar gelatinas, cremas, sopas templadas y comer fruta que hidrate como la sandía o el melón son buenas ideas. Es clave ventilar los domicilios a menudo y adecuar la vestimenta de la persona mayor con prendas frescas y veraniegas. Los paseos tienen que realizarlos a última hora de la tarde y evitar salir a comprar al mediodía. Según datos de Cuideo, la mayoría de familias con personas mayores dependientes confunden los síntomas de los golpes de calor con los de la deshidratación, que son piel seca, orinar o sudar menos de lo habitual, mareos o cansancio.