La realidad virtual puede convertirse si se emplea de manera correcta en una herramienta clave dentro del tratamiento de diferentes afecciones de salud mental. Así lo considera Daniel Freeman, psicólogo clínico de la Universidad de Oxford que ha publicado un artículo en la prestigiosa revista The Lancet en la que detalla cómo las terapias de realidad virtual automatizadas son capaces de reducir de manera significativa la angustia vinculada a situaciones de la vida cotidiana que experimentan pacientes aquejados de trastornos vinculados a la paranoia y la ansiedad.

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Simulaciones

A través de la empresa OxfordVR, Freeman ha creado gameChange, un tratamiento fundamentado en realidad virtual y pensado para que lo utilicen pacientes con agorafobia grave relacionada con psicosis. El tratamiento está actualmente en pruebas en Estados Unidos y el Reino Unido y se aplica a pacientes confinados en casa para que simulen situaciones cotidianas como tomar un café, entrar a un pub o viajar en autobús. En el ensayo participan centenares de pacientes que reciben así un tratamiento efectivo sin sobrecargar presencialmente los servicios de salud con visitas que, además, generan más tensión a los propios enfermos, ya que se ven obligados a interactuar en entornos y situaciones que incrementan su ansiedad.

Apectos clave

Freeman destaca de las terapias de realidad virtual dos elementos que considera piezas fundamentales: permiten mayor flexibilidad dado que el paciente percibe que la situación no es real y, así, puede aprender cosas nuevas y hacen posible que se distancien de su monólogo interior. “La conciencia de que la situación que ellos perciben como un problema hace que los beneficios de someterles a estas situaciones no se disipen y puedan pensar de nuevo y aprender. Los beneficios terapéuticos son evidentes”, explica.