Puede que dos de las empresas de videojuegos más importantes del mundo estén en problemas en estos momentos. Según ha informado Bloomberg, tanto Sony como Nintendo podrían tener que cambiar sus planes en lo respectivo a sus consolas futuras y actuales. Los problemas con los componentes están afectando a toda la industria, algo que se está viendo reflejado en retrasos y aumento de precios.

Retrasos y subidas de precio, algo a lo que tendremos que acostumbrarnos

Según publica Bloomberg, Sony está considerando retrasar sus planes actuales y retrasar el calendario de lanzamiento de PlayStation 6 varios años. La ventana prevista de lanzamiento de la consola de próxima generación estaba situada en 2027, pero fuentes cercanas a la compañía japonesa indican que podría retrasarse hasta 2028 o, incluso, hasta 2029.

El principal motivo del retraso está en la memoria RAM. Actualmente, los principales fabricantes de este componente no dan abasto con los pedidos por parte de las grandes tecnológicas para los centros de datos de IA. Esta alta demanda está haciendo que este componente crucial de cualquier dispositivo tecnológico se encarezca considerablemente. Esto ha provocado que ordenadores, smartphones, televisores y otros dispositivos suban de precio o que los fabricantes reduzcan la memoria RAM para poder mantener los costes. Y sería el principal motivo para que Sony retrasara su PlayStation 6.

Pero Sony no sería la única empresa de videojuegos afectada, el otro gigante japonés también podría verse obligado a subir el precio de su actual consola. Bloomberg asegura que Nintendo también se está viendo muy afectada por esta escasez de componentes y que esto podría terminar repercutiendo en una subida de precio de la Nintendo Switch 2. La consola está siendo un auténtico éxito de ventas pese a las críticas a su precio inicial, que es de 469,99 euros. Pero veremos si el ritmo de ventas se mantiene si este precio sube.

Nintendo Switch 2 podría subir de precio

El problema de los componentes derivado de la inteligencia artificial va a afectar a prácticamente todos los dispositivos nuevos que se lancen a lo largo de 2026. Va a ser un año difícil para la gran mayoría de empresas, que tendrán que escoger entre asumir esos costes y obtener menos ganancias, o reflejarlos en el precio y arriesgarse a unas ventas más bajas de lo esperado. La IA requiere enormes recursos para seguir avanzando, y el mundo aún no está preparado para proporcionárselos.