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Saturno no es el único planeta con anillos del sistema solar. Otros de nuestros silenciosos vecinos gigantescos, como Urano, Neptuno o Júpiter, también son "planetas anulares" y poseen miles y miles de diminutos asteroides y nubes de polvo orbitando alrededor de su punto de gravedad. Pero lo más interesante de todo esto es que algunos de esos anillos cercanos a sus órbitas actúan como fábricas planetarias.

La fábrica de planetas de Júpiter

Hace 4.600 millones de años, una joven estrella llamada Sol estaba rodeada de un colosal disco de polvo y gas. Con el paso del tiempo, los diminutos granos de polvo chocaron entre sí y se unieron formando cuerpos rocosos mucho más grandes llamados "planetesimales", los bloques de construcción de los planetas y asteroides. Pero los científicos creen que este proceso estuvo lejos de ser sencillo. Distintas regiones del sistema solar primitivo evolucionaron bajo unas condiciones muy similares a esta, y hubo diferentes etapas de formación planetaria.

Un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Alemania afirma haber identificado una de las regiones de formación de planetas más fascinante e importante de la historia del sistema solar. Su estudio sugiere que un anillo más allá de la órbita de Júpiter, planeta en el cual recientemente se descubrió que podría no tener un núcleo sólido, actuó como una fábrica de planetesimales.

Usando simulaciones de computación avanzadas, el equipo descubrió que esta fábrica polvorienta de planetas estuvo produciendo planetesimales (pequeños cuerpos sólidos que se forman entre las nubes de gas y polvo) que se convirtieron en los primeros ladrillos para la formación planetaria del sistema solar durante un periodo aproximado de dos millones de años. Fascinante, ¿verdad?

Joanna Drazkowska, directora del Grupo Lise Meitner, hablaba así sobre el hallazgo:

Diferentes tipos de planetesimales aparentemente se formaron en la misma región del disco primitivo de polvo y gas, solo que en distintos momentos. La región situada justo fuera de la órbita de Júpiter ofrecía condiciones excelentes para ello

Mientras que algunos de estos pequeños planetesimales se unen para acabar formando asteroides, otros son parte del proceso de formaciones rocosas que conforman la creación del núcleo de planetas como Urano, Neptuno o el mismísimo Júpiter. Tan solo deben existir, la gravedad se encarga del resto.

Es importante señalar que el cinturón de Kuiper no es el único cinturón de asteroides presente en el sistema solar. Hay múltiples regiones con discos de polvo que ven pasar cometas interestelares a grandes velocidades por toda la galaxia. En esta región en concreto, justo fuera de la órbita de Júpiter, se genera una zona de alta presión con las condiciones idóneas para formar un anillo de material concentrado que funciona como fábrica planetaria. Es una trampa cósmica de polvo. El estudio se centró en un periodo comprendido entre aproximadamente 2 y 4 millones de años después de la formación del sistema solar. Para entonces, Júpiter ya había acumulado una masiva cantidad de materiales cercanos a su órbita.