La inteligencia artificial sigue descomponiendo las estructuras internas de las empresas más reconocidas del mundo de la tecnología. Así, esta semana, se hará efectivo el despido de 8.000 empleados de Meta, después del anuncio de la medida en abril de 2026.

Estas bajas, que representan el 10% de la plantilla global de la empresa, se ejecutarán de forma fulminante mediante notificación por correo electrónico. Al recibirlo, las credenciales de acceso y el material de trabajo de los empleados quedan inoperativos de inmediato.

Meta apuesta por la eficiencia operativa frente al recurso humano

Esta decisión está directamente impulsada por la necesidad de financiar e invertir en infraestructura de IA. Tomando en cuenta la inversión requerida en infraestructuras y componentes para desarrollar modelos de lenguaje avanzados, la empresa ha optado por recorte de personal.

Siguiendo la filosofía impuesta por Mark Zuckerberg en los últimos años, la empresa justifica este paso como parte de un esfuerzo continuo para gestionar la corporación de manera más ágil y eficiente.

Mark Zuckerberg apuesta por la filosofía de manejar la empresa de forma más ágil

Dado el avance inminente de la inteligencia artificial, este tipo de decisiones se han tomado más rápido de lo esperado. En este sentido, Meta ha preparado un paquete de indemnización para asumir el impacto de perder el empleo entre los afectados.

Si bien la compensación varía según la legislación de cada país, al menos en Estados Unidos está compuesta por el cálculo de 16 semanas de salario más dos semanas adicionales por cada año de antigüedad en la empresa. Además, se les garantiza 18 meses de cobertura médica para los empleados afectados y sus familias: un beneficio crucial en el sistema estadounidense.

Para el sector tecnológico, esta decisión confirma una tendencia preocupante e histórica, ya que se suma a movimientos recientes de otras grandes tecnológicas como los despidos en Amazon, Coinbase y las jubilaciones incentivadas en Microsoft.

Así, está cambiando la estabilidad laboral en las big tech, dejando atrás la percepción de estas empresas, que antes eran consideradas los lugares de trabajo más seguros y deseables del mundo.