Se activó en noviembre, garantiza que pese a las nevadas y el hielo se pueda circular por las carreteras de Catalunya y estará activo hasta entrado el mes de abril. Se llama Plan de Vialidad Invernal y depende de la Generalitat, en concreto del Departamento de Territori. Y, sí, su activación comporta un notable esfuerzo tecnológico y de gestión ya que implica a más de un centenar de vehículos y 6.000 kilómetros de carreteras.

Desafío
El desafío logístico y organizativo que comporta el Plan de Vialidad Invernal de Catalunya 2023-24 no es menor: obliga a coordinar 121 máquinas quitanieves servidas por más de dos centenares de personas y que se suministran de material fundente en 105 puntos de almacenaje de sal distribuidos por toda la geografía catalana. Su objetivo es garantizar la comodidad, la fluidez y la seguridad en las carreteras, y minimizar el tiempo de restricciones. Estos medios se distribuyen según las características de cada ámbito territorial y de las incidencias que se producen, por medio de 33 centros de conservación y mantenimiento repartidos por toda Catalunya. La red de carreteras que gestiona la Generalitat abarca actualmente cerca de 6.000 kilómetros, más de la mitad de la red de carreteras de Catalunya. El resto, depende del estado o de administraciones locales.
Operaciones
El programa de vialidad invernal incluye dos tipos de operaciones: preventivas, que consisten principalmente en el tendido de sal para evitar que se formen placas de hielo o que cuaje la nieve, y curativas, correspondientes a la retirada de nieve o de placas de hielo. La temporada pasada, los equipos de la Generalitat recorrieron 433.646 kilómetros, entre operaciones preventivas y operaciones curativas. Además, se tuvieron que cortar carreteras en 135 ocasiones, fue necesario obligar a circular con cadenas en nueve casos y se cortaron carreteras por riesgo de alud en siete ocasiones.