Las restricciones al riego que se han activado en zonas frutícolas como la que abastece el Canal d’Urgell han reactivado el interés por los pozos. Los productores, vista la falta de lluvias, las restricciones fijadas y los limitados riegos de supervivencia que permite la Confederación Hidrográfica del Ebro miran más allá de la seguro que menguada cosecha de este año: ahora se trata de salvar las plantaciones.

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Alternativas

Durante estas semanas, las consultas (y también los encargos) realizados por agricultores a empresas constructoras especializadas en excavar pozos capaces de alcanzar el nivel freático han crecido notablemente. La capa freática se sitúa en la zona del Canal d’Urgell a un máximo de cuatro metros de profundidad y, una vez se accede a ella, el agua se puede bombear hasta la superficie y emplearse para riego. ¿Es la mejor opción aprovechar incluso el agua que está bajo tierra?

Medidas alternativas

Con todo,no es la única medida de emergencia activada en las zonas agrícolas de Lleida. Muchos ayuntamientos han puesto a disposición el agua de las piscinas municipales para el riego y el trasiego de cisternas hacia los campos es habitual estas semanas, con lo que muchos proveedores hacen este mes de mayo su particular agosto. Con todo, son simples soluciones de emergencia que, en su mayoría, son poco más que pan para hoy y hambre para mañana. Mientras, la Generalitat activa cuantiosas inversiones para, indica, garantizar el suministro de agua “sin depender” de la pluviometría y las empresas de riego desarrollan nuevos sistemas.