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Una imagen del espacio profundo parece una versión cósmica de La noche estrellada de Vincent van Gogh. Las formas onduladas, los colores intensos y los puntos de luz recuerdan a la célebre pintura, aunque la escena pertenece a una región real de la Vía Láctea.

La protagonista es la nube molecular Corona Australis, una zona de formación estelar situada a unos 430 años luz de la Tierra y con una extensión aproximada de 16 años luz.

La imagen fue obtenida con la Dark Energy Camera, conocida como DECam, instalada en el telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chile. Detrás de sus colores aparecen nubes de gas y polvo, estrellas jóvenes y objetos situados a distancias muy diferentes.

Una región donde todavía están naciendo estrellas

Corona Australis es una de las regiones de formación estelar más cercanas al sistema solar. Gran parte de la escena está formada por bandas oscuras de gas y polvo, los materiales a partir de los cuales pueden surgir nuevas estrellas.

En el lado izquierdo aparece NGC 6729, una nebulosa de reflexión. Este tipo de nube no emite luz de la misma forma que una estrella, sino que se hace visible al reflejar la radiación de objetos jóvenes situados en su entorno.

Entre ellos se encuentra el sistema binario R Coronae Australis. Una de sus estrellas todavía no ha alcanzado la secuencia principal, la etapa estable en la que una estrella obtiene gran parte de su energía mediante la fusión de hidrógeno en su núcleo, mientras que su compañera es una enana roja.

La radiación de ambas ilumina parte del material cercano y también puede ionizar algunas regiones de gas. Esa combinación genera zonas brillantes junto a franjas oscuras de polvo, una de las características que da a la imagen su aspecto tan particular.

La nube molecular Corona Australis contiene gas, polvo y estrellas jóvenes en una de las regiones de formación estelar más cercanas al sistema solar

El Cúmulo del Candelabro está mucho más lejos

La fotografía también muestra cómo objetos que parecen estar juntos en el cielo pueden encontrarse, en realidad, a distancias completamente diferentes, algo bastante común en este tipo de publicaciones para todos. 

En la parte superior derecha destaca NGC 6723, un cúmulo globular conocido como Chandelier Cluster o Cúmulo del Candelabro. Se encuentra a unos 29.000 años luz de la Tierra, muy lejos de Corona Australis, aunque desde nuestra perspectiva ambos aparecen dentro del mismo campo visual.

Los cúmulos globulares son grandes concentraciones de estrellas unidas por la gravedad y pueden contener desde decenas de miles hasta millones de ellas. NGC 6723 alberga algunas poblaciones estelares muy antiguas de la Vía Láctea.

La imagen reúne así dos ambientes muy distintos. En primer plano cósmico aparece una región relativamente cercana donde todavía se forman estrellas, mientras mucho más atrás se observa un cúmulo perteneciente a una población estelar más antigua.

La perspectiva desde la Tierra hace que ambos formen parte de una misma composición, aunque estén separados por decenas de miles de años luz, por lo que no hay que precipitarse. 

La cámara que mostró todos estos detalles

La escena fue captada con la Dark Energy Camera, un instrumento de gran campo instalado en el telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros, en Chile.

DECam fue desarrollada originalmente para el Dark Energy Survey, un proyecto destinado a estudiar la expansión del universo y la distribución de la materia a gran escala. Su amplio campo de visión y alta resolución permiten, sin embargo, utilizarla también para observar nebulosas, galaxias y extensas regiones de la Vía Láctea.

En esta imagen consigue mostrar al mismo tiempo las franjas oscuras de polvo de Corona Australis, las nebulosas iluminadas por estrellas jóvenes y el distante cúmulo NGC 6723.

La comparación con Van Gogh surge precisamente de esa combinación de formas, contrastes y puntos luminosos. No existe ninguna relación física con La noche estrellada, pero el parecido visual resulta evidente.

A unos 430 años luz de la Tierra, Corona Australis ofrece una imagen especialmente llamativa de un proceso que ocurre en muchas zonas de nuestra galaxia: gas y polvo reuniéndose para dar lugar a nuevas estrellas.