El telescopio James Webb se ha consolidado como una de las herramientas más avanzadas para estudiar el universo primitivo. Gracias a su sensibilidad en el infrarrojo, permite observar objetos cuya luz fue emitida hace miles de millones de años. En este contexto, un equipo de astrofísicos de la University of Waterloo ha identificado la galaxia “medusa” más lejana confirmada hasta la fecha, cuya luz fue emitida hace aproximadamente 8.500 millones de años.
Las denominadas galaxias medusa se caracterizan por presentar largas colas o “tentáculos” de gas y estrellas, generados por procesos de presión dinámica al desplazarse a gran velocidad. Hasta ahora, se consideraba que hace 8.500 millones de años los cúmulos de galaxias aún se encontraban en plena construcción, por lo que fenómenos de este tipo se consideraban una auténtica rareza.
Una galaxia muy, muy lejana y muy, muy extraña
El equipo liderado por el Dr. Ian Roberts se topó con esta galaxia medusa peinando a fondo el campo COSMOS. Se trata de una zona del cielo elegida estratégicamente, una ventana perfecta al espacio profundo al ser una zona en la que no encontramos las interferencias que genera nuestra propia Vía Láctea.
Lo que encontraron fue la galaxia tal y como era cuando el universo era mucho más joven, algo que no debería ser así. En teoría, hace 8.500 millones de años todo debería estar un poco más tranquilo. Lo más llamativo de esta galaxia es su estructura: desde el disco principal, emergen corrientes de gas salpicadas de condensaciones azules brillantes. Esos puntos son estrellas recién nacidas con una peculiaridad fascinante: no se formaron dentro de la galaxia, sino en el material que fue arrancado violentamente de ella.
El hallazgo de esta galaxia demuestra que estos entornos ya eran lo bastante hostiles como para “desnudar” galaxias y alterar su evolución mucho antes de lo que pensábamos. Esto podría ayudar a explicar por qué hoy observamos tantas galaxias “muertas” en los cúmulos actuales: su declive quizá comenzó mucho antes de lo que pensábamos, en los ambientes extremos del universo temprano. El equipo, consciente de que aún queda mucho por descubrir, ya ha solicitado más tiempo de observación con el telescopio James Webb para seguir investigando esta galaxia tan particular.