La verbena de Sant Joan se acerca y, de nuevo el ruido de los petardos se vuelve a presentar como un riesgo cierto para muchas de las mascotas con las que conviven las familias catalanas. Se calcula que entre un 25 y un 50% de los animales sufren mucho con el ruido de los petardos y los fuegos artificiales. Para ayudar a atenuar las consecuencias (hay incluso casos de perros que saltan por una ventana y mueren) a El Consejo de Colegios de Veterinarios de Catalunya ha editado un poster con consejos.
¿Cómo conseguirlo?
El cartel informativo ha sido editado en colaboración de Protección Civil de la Generalitat de Catalunya incluye nueve recomendaciones, y se puede descargar de manera gratuita en este enlace. Los consejos son los siguientes:
a)Prepara una zona segura para el animal. Tendría que ser una zona a dentro de casa donde esté cómodo, tenga todas sus cosas y esté el más aislado posible del ruido exterior
b)Conecta la televisión o la radio para amortiguar el ruido de fuera.
c)Anticípate, si es posible, a los momentos con más ruido, y asegúrate de que tu perro o gato está dentro de casa y tiene acceso a la zona segura.
d)Si el animal te busca, permítele estar contigo, reconfórtalo e intenta calmarlo.
e)No lo riñas si reacciona con miedo.
f)No lo fuerces a salir si no quiere.
g)Si sacas el perro a pasear, hazlo en las zonas y las franjas horarias más tranquilas.
h)Utiliza un arnés en vez de un collar convencional para más seguridad y para evitar que el perro se escape si se asusta.
i)Ve al veterinario: te ayudará a tratar este problema por otras vías, como puede ser con el uso de productos ansiolíticos.
Las razones
Las causas de este terror que muestran determinadas mascotas pueden ser el temperamento miedoso del animal, una experiencia traumática ligadura a un ruido o no haberse habituado a los ruidos durante el periodo de socialización. Además, la sensibilidad auditiva de los perros y gatos es muy superior a la de las personas, en especial para sonidos muy agudos. Los animales pueden manifestar el miedo al ruido con síntomas diversos como pueden ser temblores; una postura defensiva ―el rabo entre las piernas, las orejas caídas, la mirada desviada, etc.―; intentos de escaparse y de esconderse; con maullidos, en el caso de los gatos, o haciendo ladridos y gemidos, en el caso de los perros; y con síntomas como la respiración agitada, la salivación, las pupilas dilatadas, taquicardia o que se hagan sus necesidades encima.
