La campaña de la renta introduce algunos ajustes importantes que afectan especialmente a los trabajadores con ingresos más bajos. La Agencia Tributaria ha adaptado los límites del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas al aumento del Salario Mínimo Interprofesional, lo que permitirá que muchas personas con sueldos bajos no tengan que presentar la declaración correspondiente al 2025.

En la práctica, esto significa que los trabajadores con un solo pagador y unos ingresos anuales cercanos o inferiores a los 17.000 euros aproximadamente no estarán obligados a realizar la Declaración de la Renta correspondiente al ejercicio 2025, que se presentará en 2026.

El ajuste para evitar que el SMI pague impuestos

El cambio busca evitar lo que los expertos fiscales llaman el “error de salto”. Esto ocurría cuando una subida del salario mínimo provocaba que algunos trabajadores empezaran a tributar pese a tener ingresos muy bajos.

La Agencia Tributaria atiende a los contribuyentes para realizar la declaración de la renta. Foto @Haciendagob
La Agencia Tributaria atiende a los contribuyentes para realizar la declaración de la renta. Foto @Haciendagob

Para evitarlo, el sistema fiscal se ha ajustado mediante deducciones en los rendimientos del trabajo que compensan ese efecto. De esta forma, quienes cobren el salario mínimo o cantidades cercanas no tendrán que pagar IRPF ni estarán obligados a presentar la declaración en la mayoría de los casos. La norma general sigue estableciendo que un trabajador con un solo pagador no tiene obligación de declarar si sus ingresos anuales no superan los 22.000 euros brutos.

Cuando sí hay que presentar la declaración

La situación cambia cuando el trabajador ha tenido más de un pagador durante el mismo año. En ese caso, si el segundo pagador ha abonado más de 1.500 euros, el límite que obliga a presentar la declaración baja hasta unos 15.876 euros brutos anuales. Esto suele afectar a personas que han cambiado de empleo durante el año o que han cobrado prestaciones además de su salario.

También se han introducido cambios relevantes respecto a las prestaciones por desempleo. A partir de 2026 se elimina la obligación automática de presentar la declaración para quienes cobran el paro si no superan los límites generales de ingresos. En cualquier caso, aunque una persona no esté obligada a declarar, puede hacerlo de forma voluntaria. Esto puede resultar beneficioso si tiene derecho a deducciones o si las retenciones aplicadas durante el año han sido superiores a las que realmente le correspondían.