Claro que hay noticias suficientes en el mundo actual para sulfurarnos: tanto en el plano internacional como en el español y el catalán. De muchas de estas cuestiones se informa extensamente en El Nacional y se explican muchas de las claves para que el lector pueda hacerse una idea más en profundidad. Estaría perfectamente justificado dedicar mi editorial de hoy a la guerra en Irán, de la que ya se ha cumplido una semana, que ha cambiado el Oriente Medio tal como lo habíamos conocido, y que tanto está costando en los Estados Unidos a la administración Trump ganar un respaldo unánime a sus posiciones. También de la posición siempre cambiante de Pedro Sánchez, defensor de enarbolar el No a la guerra el miércoles y de enviar dos barcos de guerra el jueves por si disparan. No sé muy bien qué nivel de tontería piensa el presidente del gobierno que tiene la sociedad española.

Está también el enésimo capítulo de desencuentro entre el Govern y el ERC sobre la aprobación de los presupuestos. Los republicanos han asegurado en el Parlament que si la reforma de la financiación y la transferencia de la recaudación del 100% del IRPF a la Generalitat no avanzan, la legislatura pierde su fundamento político. Mientras, Salvador Illa, en una reunión con el denominado G-8, el lobby empresarial catalán, no cierra la posibilidad de elecciones en Catalunya antes del verano. El interés, no obstante, ya es decreciente, porque ambos han entrado en modo campaña electoral en Catalunya y, hasta que nos acerquemos a la votación sobre las enmiendas a la totalidad, el próximo día 20, aún hay mucha tela que cortar.

La noticia del día es, sin duda, la clausura en Barcelona del Mobile World Congress y la confirmación del éxito del certamen tecnológico en su vigésimo aniversario

Pero la noticia del día es, sin duda, la clausura en Barcelona del Mobile World Congress y la confirmación del éxito del certamen tecnológico en su vigésimo aniversario. Con muchos asistentes bloqueados por la situación aérea en el Oriente Medio, con compañías paralizando durante varios días sus operaciones en el final de semana pasado y también lunes y martes, repetir prácticamente el número de asistentes del 2024, que había igualado el récord de 109.000 participantes del 2019, el año prepandemia, es una victoria importante para la Fira de Barcelona. Los 104.000 asistentes de este año, incluso, tienen mayor valor que los de 2024, refuerzan la idea de un salón robusto que, de la mano del consejero delegado de la GSMA, John Hoffman, ha sabido superar dificultades y evitar la polémica rebajando conflictos estériles de posicionamientos políticos.

El congreso ha funcionado como plataforma de presentación de productos y servicios, pero también como punto de encuentro para empresas de telecomunicaciones, fabricantes de dispositivos, desarrolladores de software y proveedores de infraestructuras digitales. Un salón que, según la GSMA, tiene un perfil enormemente cualificado entre los asistentes: 54 ministros, 118 responsables de autoridades reguladoras de diferentes países; el 17 % de los asistentes son directivos de primer nivel mundial, mientras que el 45 % ocupan cargos directivos o de responsabilidad dentro de sus organizaciones. En un mundo con tantas noticias desagradables, a veces hay que ser capaces de valorar lo que hacemos nosotros, sin la potencia de un estado detrás que nos ayude.