Cargando...

Por primera vez, el avión experimental de la NASA estaría a punto de romper un récord dentro de sus etapas de prueba. Recordemos que este X-59 pretende demostrar que es posible tener vuelos supersónicos comerciales con un bajo nivel de ruido. Ha podido demostrar alcanzar buenos parámetros de velocidad, pero los ingenieros quieren llevarlo un paso más allá. 

El reto es llevarlo de 1.000 km/h a unos 1.480 km/h, conocido como Mach 1,6 en cuanto a velocidad del sonido aproximadamente, tomando en consideración que estaría a más de 17.000 metros de altitud. Se atiene a las condiciones reales de vuelo que la NASA utilizará para sobrevolar Estados Unidos y medir si el sonido del avión es molesto o si apenas se percibe. ¿Lo lograrán en esta prueba?

El X-59 de la NASA se prepara para otra prueba realmente exigente

Es una aeronave que ha sido exigida prácticamente en todos los rubros si consideramos que ha completado 15 salidas. Se le ha puesto a prueba desde su estructura hasta el sistema de combustible. Los pilotos han probado el sistema de visión externa tomando en cuenta que no tiene parabrisas delantero. Todo depende de las cámaras HD que proyectan la vista exterior en una pantalla al interior de la cabina. Respecto a la velocidad del sonido, se ha probado la retracción del tren de aterrizaje y se ha rozado la velocidad supersónica, llegando a Mach 0,98

La aeronave X-59 de la NASA es uno de los mejores inventos en la actualidad

Su diseño está ideado para que pueda reducir el sonido teniendo velocidades realmente increíbles. Quieren exprimirlo lo más posible, llegando hasta Mach 1.6 a 18.000 metros de altura. Los ingenieros estarán alternando los vuelos con pruebas a baja velocidad y menor altitud con la finalidad de analizar su estructura a diferentes cargas y presiones. La misión Quest está cerca de cumplir su primera fase con todas estas pruebas. Cathy Bahm, la máxima responsable del proyecto, indica que cada meta alcanzada no solo brinda más seguridad al equipo, sino que están llegando justo al escenario operativo para el que se construyó dicha aeronave. 

La segunda fase podría arrancar antes de que acabe el año y es aquí donde será un gran momento cumbre: confirmar si el ruido se ha reducido de manera significativa. De esta forma, si el X-59 logra cumplir con cada uno de los parámetros, estamos más cerca de que la aviación comercial pueda cambiar para siempre, cruzar los cielos sin necesidad de molestar a quienes están en tierra. Es un proyecto bastante ambicioso, pero siempre se caracterizó por tener todas las cuestiones de seguridad bien proyectadas. No se ha puesto en riesgo a nadie y, sobre todo, los análisis posteriores de los vuelos anteriores les han ayudado a construir un camino sólido que los posiciona en un lugar inmejorable respecto a cumplir la misión de Quest.