Seguro que, como todos, alguna vez has fantaseado con la posibilidad de convertirte en atracador de bancos pero, si ese es tu sueño –recordando, eso sí, que es un delito y que puedes acabar con tus huesos en la cárcel- date prisa, porque pronto no podrás cumplirlo ya que las nuevas tecnologías y su impacto sobre los sistemas de intermediación bancaria van a convertir a los atracos y a los atracadores es simples personajes de novela o de serie de Netflix.

La sucursal del futuro
Seguro que lo has visto ya en tu barrio: la sucursal clásica con mostradores y varios cajeros atendiendo se ha convertido en otra cosa que parece, casi, una cafetería. Te dirán, seguro, que la mejor herramienta para combatir eventuales atracos es la Inteligencia Artificial, que permite desarrollar modelos predictivos que, combinados con cámaras de vigilancia, identifican actitudes sospechosas y abortan cualquier atraco antes de que se produzca pero, aún teniendo dicha afirmación algo de verdad, no es cierta al completo: el mejor antídoto contra cualquier atraco es la reformulación del modelo de sucursal y de su cartera de servicios. Reduce costes, facilita la transición a un modelo económico sin efectivo y, de rebote, elimina para siempre el riesgo de robos. En el futuro, las sucursales preferidas por los atracadores (las de medio rural o la periferia, que son más pequeñas están atendidas por una o dos personas y, además, están peor vigiladas) desaparecerán convertidas en cajeros que incluirán algún tipo de asistencia por videollamada.
¿Y dónde se podrá atracar?
Pues, prácticamente, en ningún sitio, porque las sucursales de las ciudades y pueblos grandes, que son las únicas que van a permanecer, se convertirán en lo que ya son en muchos sitios: centros de servicios en los que ya no se manejará dinero físico, pero sí se firmarán hipotecas, préstamos de cuantía notable y cualquier tipo de operación con envergadura suficiente como para que su importancia exija poner cara a sus protagonistas. Lo que no manejarán, en ningún caso, será efectivo así que, si lo tuyo va por el lado oscuro, empieza a pensar en otras alternativas. Y, no, lo de atracar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre está ya muy sobado.