El 1 de septiembre ha llegado y no es un día más dentro de Apple. A comienzos de año se anunció que este sería el día escogido para cambiar de CEO: Tim Cook dará la alternativa a John Ternus. Un cambio como este es importante en cualquier empresa, pero lo es todavía más para Apple que apenas ha tenido dos directores ejecutivos en los últimos 30 años.
De la Apple de Tim Cook a la posible Apple de John Ternus
La Apple que hemos tenido bajo el mandato de Tim Cook ha sido una compañía enfocada en maximizar beneficios. Cook llegó al puesto de CEO en 2011, después de haber sido una de las personas clave para transformar las operaciones y la cadena de suministro de Apple. A diferencia de Steve Jobs, su perfil siempre ha estado mucho más ligado a la gestión y al negocio que a la visión de producto, y durante estos años ha conseguido llevar a Apple a unas dimensiones económicas que parecían difíciles de imaginar.
Durante sus 15 años al frente, Apple ha lanzado productos importantes como el Apple Watch, los AirPods o el Vision Pro, además de dar un giro enorme con Apple Silicon y convertir los servicios en una parte cada vez más importante del negocio. Pero el gran éxito de Cook probablemente no esté en haber creado un nuevo iPhone revolucionario, sino en haber conseguido hacer crecer el negocio existente, aumentar los márgenes y diversificar las fuentes de ingresos de la compañía.
El resultado es una Apple mucho más grande y rentable que la que recibió en 2011. Cook nunca ha intentado ser el nuevo Steve Jobs, y quizá ese sea precisamente uno de los puntos clave de su legado: entender que no tenía que replicar a Jobs, sino construir una Apple diferente, más enfocada en la eficiencia, los servicios y la rentabilidad. Y, desde el punto de vista financiero, la estrategia ha funcionado extraordinariamente bien.
Y esa es la Apple que va a “heredar” John Ternus. Una de las compañías más valiosas del mundo, con una posición financiera tan sólida que le permite tomar decisiones más arriesgadas y apostar por nuevas ideas.
Y precisamente ahí es donde puede estar uno de los grandes cambios de esta nueva “era” en Apple. Ternus tiene un perfil bastante diferente al de Tim Cook. Mientras que Cook ha estado mucho más centrado en las operaciones, la eficiencia y el crecimiento del negocio, Ternus es, ante todo, un hombre de producto. Lleva más de dos décadas en Apple y ha estado involucrado en algunos de los productos más importantes de la compañía durante los últimos años.
Eso no significa que vaya a llegar y cambiarlo todo de la noche a la mañana. Apple sigue siendo una máquina de hacer dinero enorme y sería difícil justificar una ruptura radical con una estrategia que ha funcionado tan bien. Pero Ternus podría permitirse algo que quizá Apple no necesitaba hace diez años: asumir más riesgos. La inteligencia artificial, las gafas, la robótica o nuevas categorías de dispositivos podrían convertirse en grandes apuestas para intentar encontrar el próximo gran producto de Apple.
Y quizá ese sea precisamente el principal reto de Ternus: conseguir que Apple vuelva a sorprender. No necesariamente intentando convertirse en la compañía que era con Steve Jobs, sino utilizando todo lo que Cook ha construido durante estos años para volver a apostar por productos que puedan definir una nueva etapa para la compañía.
