Abren una momia egipcia de 1.600 años y encuentran un tesoro inesperado: la Ilíada de Homero

Una tumba de época romana en Egipto escondía algo que los arqueólogos no esperaban encontrar junto a una momia. No era una joya, una máscara funeraria ni uno de los textos religiosos asociados habitualmente con el paso al más allá. Era un fragmento en griego de la Ilíada de Homero.

El papiro apareció en Oxirrinco, una antigua ciudad egipcia situada en el actual yacimiento de Al Bahnasa. Había sido colocado deliberadamente sobre el cuerpo momificado, entre el abdomen y el pecho, y formaba parte de un conjunto de documentos sellados depositados durante el proceso funerario.

El hallazgo resulta excepcional porque, aunque en la zona ya se habían recuperado numerosos papiros griegos y egipcios, nunca se había documentado una obra literaria de este tipo colocada intencionalmente sobre una momia.

No estaba dentro de la momia, sino sobre el cuerpo

La momia fue localizada a finales de 2025 en la tumba 65 del sector 22 de la Necrópolis Alta de Oxirrinco. El equipo pertenece a la misión arqueológica dirigida por la Universidad de Barcelona en colaboración con las autoridades egipcias.

Algunas de las primeras informaciones aseguraron que el texto había aparecido dentro del abdomen. Sin embargo, los responsables del estudio aclararon que el papiro no estaba en el interior del cuerpo. Se encontraba sobre la momia y fue retirado cuidadosamente por especialistas en conservación, antropología y papirología.

El documento estaba fragmentado, doblado y sellado con arcilla. Otros paquetes encontrados en enterramientos de la misma zona presentan características similares y contienen textos mágicos, documentos administrativos o escritos en griego y demótico.

Su posición sobre los cuerpos y el tipo de sellado indican que no eran simples restos reutilizados como relleno. Todo apunta a que se añadieron deliberadamente durante el embalsamamiento, aunque todavía no se sabe qué función cumplían.

El individuo momificado habría muerto entre los siglos I y II, durante el periodo romano de Egipto. Eso sitúa el enterramiento hace cerca de 1.900 años, aunque el análisis del cuerpo y de su contexto aún continúa.

El texto pertenece al ‘Catálogo de las naves’, un pasaje del libro II de la Ilíada que enumera las fuerzas griegas enviadas a Troya
El texto pertenece al 'Catálogo de las naves', un pasaje del libro II de la Ilíada que enumera las fuerzas griegas enviadas a Troya

El texto pertenece al famoso 'Catálogo de las naves'

El papiro fue estudiado durante una nueva campaña a comienzos de 2026. La papiróloga Leah Mascia coordinó la lectura del documento junto con la conservadora Margalida Munar y el filólogo Ignasi-Xavier Adiego, director del proyecto de Oxirrinco.

El equipo determinó que los fragmentos pertenecen al libro II de la Ilíada, concretamente al llamado 'Catálogo de las naves'. En ese pasaje, Homero enumera los pueblos, dirigentes y embarcaciones que participaron en la expedición griega contra Troya.

La presencia de Homero en Oxirrinco no es, por sí sola, una sorpresa. Desde finales del siglo XIX se han recuperado allí miles de papiros, entre ellos obras literarias griegas de enorme importancia. La ciudad fue uno de los grandes centros culturales y administrativos del Egipto grecorromano, y su clima seco permitió conservar documentos que en otros lugares habrían desaparecido.

Lo extraordinario es el contexto. Los textos literarios recuperados anteriormente procedían de depósitos, viviendas o vertederos. Este fragmento, en cambio, fue preparado, sellado y colocado sobre una persona momificada como parte de su entierro.

Por ahora no se sabe por qué se eligió ese pasaje ni si tenía alguna relación con el fallecido. Tampoco está claro si el contenido era lo importante o si el papiro adquirió valor por su escritura, su procedencia o la forma en que fue depositado.

Una costumbre funeraria que todavía no entendemos

En un entierro egipcio tradicional cabría esperar textos creados para proteger o guiar al difunto, como el Libro de los muertos. Encontrar un pasaje de la Ilíada rompe con ese patrón y muestra que las prácticas funerarias del Egipto romano podían mezclar elementos egipcios, griegos y romanos.

Los investigadores han recuperado hasta ahora una veintena de paquetes de papiro sellados. Muchos están fragmentados, aunque algunos permanecen cerrados y podrían estudiarse mediante técnicas tomográficas para evitar dañarlos. Los documentos más deteriorados se analizan con fotografía infrarroja y microscopía digital.

La colección incluye textos mágicos grecoegipcios, documentos en griego y demótico y, al menos en este caso, una obra literaria. Es posible que todos formaran parte de una práctica funeraria concreta, pero los especialistas consideran que todavía es pronto para llegar a una conclusión.

El hallazgo tampoco demuestra que el difunto fuera lector de Homero ni que quisiera llevar la Ilíada consigo al más allá. El papiro pudo pertenecerle, haber sido elegido por los embalsamadores o reutilizarse por razones que hoy desconocemos.

Lo que sí muestra es la convivencia de distintas tradiciones en el Egipto romano. En una necrópolis egipcia, sobre el cuerpo de una persona enterrada bajo dominio de Roma, apareció un poema griego compuesto siglos antes.

El misterio no está solo en los versos encontrados, sino en la decisión de colocarlos allí. Casi dos mil años después, los arqueólogos todavía intentan entender qué significado tenían dentro de aquel entierro.