Aunque el Ayuntamiento de Ciutadella, en Menorca, suspendió todas las celebraciones de Sant Joan, cerca de 200 personas se concentraron para dar el pistoletazo de salida a la fiesta de Sant Joan. Lo hicieron sin mascarilla ni la distancia de seguridad ni predicando con el ejemplo ante la mirada de los más pequeños o la presencia de los hijos en brazos de padres y madres.

El Ayuntamiento ya prevé que hay un grupo considerado como "radicales" de estas fiestas que protagonizará diferentes actos improvisados. El primero de ellos estuvo ayer ante las puertas de cal Caixer Senyor donde no se perdió la tradición de dar el primer toque de flautín que marca el inicio de todos los actos.

La alcaldesa de Ciutadella, Joana Gomila, ha recordado que "actos como estos no se pueden permitir por lo que representa para la salud de los otros". Aunque ha subrayado que la mayoría de la población se ha comportado correctamente.

Gomila apela a la esperanza de que no se vuelva a repetir y desde la Conselleria de Salut de las Islas Baleares han reiterado guardar la distancia de seguridad y llevar la mascarilla con el refuerzo de la campaña contra el coronavirus.

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