Resignación, fatiga y malestar entre los usuarios de los regionales del sur y de la R2 Sur en la primera jornada marcada por las obras en el túnel del Garraf y por los cambios en el servicio ferroviario. Entre los pasajeros afectados estaba Silverio, vecino de El Vendrell, que este lunes estaba en la estación de Sant Vicenç de Calders para ir a trabajar a Barcelona. Para asegurarse de que llegaba a tiempo, ha salido de casa con tres horas de antelación y esperaba poder coger el tren o bien uno de los autobuses habilitados. “Cada día es una aventura, estoy muy cansado”, ha lamentado. De hecho, a todo esto se deben añadir las afectaciones en los autobuses que han provocado las manifestaciones por la huelga de profesores durante este lunes por la mañana.
A primera hora de la mañana, la estación de Sant Vicenç de Calders presentaba una imagen de correrías constantes: viajeros que intentaban subir a los trenes o a los autocares disponibles e informadores de Renfe orientando a los pasajeros sobre los cambios en el servicio y el funcionamiento de los buses hasta El Prat de Llobregat. Silverio, usuario habitual de la línea, ha explicado en declaraciones a la ACN que le da igual hacer el trayecto en tren o en autobús hasta El Prat. “Tengo que estar en el trabajo a las diez, por eso salgo tres horas antes. Estoy cansado, cada día es una aventura”, ha reiterado. Aun así, reconoce que preferiría poder disponer de autobuses directos.
Los usuarios denuncian falta de información
También del Vendrell, la estudiante Lúcia Canal se ha quejado de la falta de información y del mal funcionamiento de la aplicación de Renfe. En su caso, ha decidido subir al autobús, pero ha criticado la incertidumbre que afrontan los usuarios porque no saben con exactitud cuándo llegarán a destino. “No sé si la carretera estará muy saturada, pero me he levantado antes y seguro que volveré más tarde”, ha explicado. “Los trenes ya funcionaban mal y ahora todavía menos. Es una situación que se alarga demasiado”, ha añadido. La Mar, vecina de Torredembarra, también ha llegado con antelación para encontrar aparcamiento en la estación y evitar llegar tarde al trabajo. Ella sí que conocía los cambios en el servicio y ha optado por el tren porque los horarios de los autobuses directos desde Altafulla y Torredembarra no se ajustan a sus necesidades. “Voy hacia El Prat y, si todo va bien, cada diez o quince minutos debería haber un tren hacia paseo de Gràcia. Si salgo a las siete, antes de las nueve debería llegar a Barcelona”, ha dicho.
No todos los pasajeros, sin embargo, han afrontado la jornada con la misma resignación. Isaac se ha mostrado muy crítico con la situación ferroviaria y con la gestión de la información a los viajeros. “En Barcelona nos han hecho esperar y no nos ayudan. Hemos viajado sentados en el suelo del tren, nos han hecho bajar en Vilafranca y aquí nadie sabe nada”, ha denunciado. En su caso, prefiere los autobuses del plan alternativo porque considera que el trayecto con Rodalies se alarga demasiado. “El tren puede tardar una hora y media o más. Yo tengo que estar a las nueve en Badalona y no quiero llegar tarde”, ha afirmado.
Renfe defiende una "normalidad relativa"
El portavoz de Renfe, Antonio Carmona, ha recordado que este 16 de marzo han comenzado unas obras “muy importantes” en el corredor sur de Rodalies y Regionales, que se prevé que duren entre tres y cuatro meses. Los trabajos, ejecutados por ADIF entre las estaciones de Sitges y Garraf, implican reajustes en el servicio ferroviario. “Esta actuación comporta una restricción de la capacidad operativa y obliga a reprogramar servicios, una tarea que se ha hecho conjuntamente entre ADIF, Renfe y la Generalitat de Catalunya como titular del servicio”, ha remarcado Carmona.
Según el portavoz, antes de poner en marcha el dispositivo se hizo un trabajo “muy importante” de información y de preparación para garantizar el funcionamiento del servicio. “Las primeras horas del plan alternativo se están desarrollando con relativa normalidad y los autobuses cumplen, aproximadamente, los tiempos de trayecto previstos”, ha defendido. También ha señalado que el autobús es, por ahora, “la mejor opción para los viajeros que se desplazan hacia Barcelona”. Por su parte, la directora general de Transportes y Movilidad de la Generalitat, Susi López, ha hecho una valoración inicial positiva del funcionamiento del plan, a pesar de admitir que hay margen de mejora. “El primer día siempre hay aspectos que se pueden ajustar. Iremos viendo cuáles son e intentaremos mejorarlos en los próximos días, o incluso hoy mismo si es posible”, ha afirmado. López también ha destacado el refuerzo del transporte por carretera y ha recomendado priorizar el tren porque “tiene mucha más capacidad”.
Un plan alternativo “hecho desde el despacho”
La Plataforma Dignidad en las Vías, en cambio, es muy crítica con el dispositivo. Su portavoz, Anna Gómez, considera que se trata de un plan alternativo “hecho desde el despacho” y sin tener suficientemente en cuenta las necesidades de los viajeros. “Ahora estamos en el proceso de adaptarlo al usuario, un paso que no debería ser necesario porque ya debería haber estado previsto”, ha afirmado. Gómez también ha denunciado que los horarios no se ajustan a la realidad de los pasajeros. “Hay transbordos previstos de dos o tres minutos que son imposibles de hacer”, ha asegurado.
Además, ha criticado la falta de información clara en las estaciones. “Esta mañana he venido desde Tarragona en un tren con la megafonía habitual que decía que llegábamos a Barcelona, mientras que la nueva información estaba tan alta que casi no se oía”, ha explicado. Según la portavoz, también se estaba derivando viajeros hacia los regionales sin ningún filtro, hecho que puede provocar saturaciones en estaciones como Vilanova o Sitges. “El andén de la R2 Sur está lleno a rebosar y eso no puede ser”, ha advertido. También ha denunciado retrasos acumulados en algunos trenes.
