Un grupo de activistas independentistas han vandalizado las oficinas de Filmin tras la polémica por el documental españolista sobre Urquinaona, tal como ha lamentado este martes el cofundador de la plataforma Jaume Ripoll. "Qué triste llegar a la oficina y encontrarnos esto. Bastante hecho polvo, la verdad", ha expresado en las redes, con una imagen de la pintada que se ha encontrado en las puertas de su local en Barcelona. En blanco sobre fondo negro, se puede leer lo siguiente: "Filmin: Colaborasionistas con la represión Española". Ante los hechos, la plataforma ha recibido decenas de muestras de apoyo en las redes sociales.

La entidad juvenil independentista Nosaltres Sols! ha reivindicado la acción, y en una publicación de respuesta ha dicho que "basta de victimismo". "Justificarse como lo hiciste tiene consecuencias. No dejaremos en paz a quien insulte a las víctimas. Os señalaremos para que os retractéis", han argumentado, antes de concluir: "Memoria nacional, legado de la sociedad civil organizada, ¡y fuera piolines!".

En un tuit anterior, el grupo manifestaba lo siguiente: "Cuando el españolismo casposo y retrógrado se emociona tal como hace Macarena Olona, queda claro hasta qué punto la cultura continúa siendo un campo de batalla ideológico. El cine, el teatro, nuestra lengua... deberían servir para cuestionar el poder y plantar cara a la dominación". "Una película que alaba la represión no puede ser presentada como neutral ni inocente. Quien se emociona, explica muy bien de qué lado de la historia ha decidido situarse: ocupación, colonización y negación de la libertad de los pueblos", han concluido.

El documental en cuestión es Ícaro: la semana en llamas, un film que explica las protestas de octubre de 2019 por la sentencia del procés únicamente desde el punto de vista de la policía española. Su existencia se hizo viral este lunes, cuando diversas entidades y personalidades independentistas expresaron su malestar con el estreno en Filmin, hecho que derivó en una campaña para darse de baja de la plataforma. Ante las críticas, Ripoll difundió un comunicado para intentar aclarar los hechos y alegó "pluralidad", además de defender que la programación de la cinta "no equivale a suscribir su enfoque".