El 14 de octubre de 2019 el Tribunal Supremo condenó a prisión a varios políticos catalanes que habían participado en la preparación del referéndum del 1 de Octubre de 2017. De los doce juzgados, consellers del Govern del president Carles Puigdemont y los dos Jordis, Sànchez y Cuixart, presidentes de la ANC y Òmnium, nueve fueron condenados a penas de prisión. Los consellers Mundó, Borràs y Vila, en cambio, fueron inhabilitados pero no tuvieron que ingresar en prisión. Aquel día, a primera hora de la mañana, después de conocerse la sentencia, miles de ciudadanos, en todo el país, salieron a la calle para mostrarse en contra de una decisión judicial que confirmaba la prisión para los líderes de lo que se había bautizado como el procés —más tarde se supo que, más allá del referéndum del 1 de octubre, no había nada preparado. Las protestas, que se concentraron el primer día en el aeropuerto de El Prat, con horas de bloqueo, y también en Via Laietana y en Urquinaona, en el centro de Barcelona, acabaron con graves disturbios que hicieron necesaria la intervención, durante varios días, de unidades antidisturbios de los Mossos d'Esquadra y también de la Policía Nacional.
Ahora, más de seis años después, Filmin ha estrenado un documental, Ícaro: la semana en llamas, que narra cómo lo vivieron diversos grupos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la policía española, llegados de diversos puntos del Estado. El documental, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, incluye imágenes inéditas hasta ahora de los incidentes, grabadas por agentes de estas unidades y también por helicópteros policiales, además de imágenes grabadas por los medios de comunicación que siguieron las protestas —si bien no se referencian—. Se acabó de editar en 2022, pero hasta ahora no se ha publicado en ninguna plataforma, pasando fuera del radar de la opinión pública hasta ahora.
Durante la hora y diez minutos que dura el reportaje se entrevista a varios mandos y operadores de la UIP que aquellos días estuvieron desplegados en Catalunya. Entre ellos, dos de los que resultaron heridos graves en los enfrentamientos y lanzamientos en la zona de Urquinaona, ambos retirados de la carrera policial por las lesiones sufridas. Uno de ellos, el que resultó herido más grave en una de las noches de incidentes, estuvo varios días en la UCI del hospital, hasta que se despertó. Se entrevista también a la conductora que trasladó a uno de los heridos y a otros miembros del equipo del herido, entre otros.

"Era una guerra, querían causar bajas", "no habíamos visto nunca nada parecido", "era peor que Kabul", "pensábamos que no saldríamos vivos" son algunas, entre otras, de las frases que los agentes de la UIP narran en el documental estrenado en Filmin y que muestra una visión nueva de los incidentes, más personal, que aporta muy poco más allá de "un café para cafeteros". Un documental-homenaje que podría servir para pasar en una fiesta de fin de curso de la UIP, epidérmico y que no hace justicia a los hechos, muy graves, que se vivieron, por la frivolidad del relato subjetivo de los policías. Si era el objetivo, bien conseguido. Si se quería explicar algo, un documental prescindible.
Deshonesto con los Mossos
El documental no aporta ninguna novedad a los hechos, más allá de dar voz a los policías que trabajaron allí, desde la vertiente más personal u opinativa, en ningún caso sobre la operativa. El resultado, sin embargo, aparte de ofrecer imágenes inéditas, es un trabajo poco honesto con la realidad que se vivió aquellos días en la capital de Catalunya. Ícaro es como se bautizó la operativa de despliegue de unidades de la UIP de todo el Estado en Catalunya durante aquellos días, en un escenario que, por la presencia de Tsunami Democràtic, ya se había previsto, junto con los Mossos d'Esquadra, que, como marca la ley y así fue en todo momento, fue quien lideró la contención de los disturbios y la coordinación, por todo el país, de la respuesta a los incidentes, que fueron generalizados, no solo en Barcelona.
En las imágenes de este documental aparecen agentes de los Mossos, de las unidades de orden público de la policía catalana, la Brigada Móvil (Brimo) y ARRO, pero ninguno de los agentes entrevistados se acuerda de nombrarlos. Por la falta de conocimiento de las calles de la ciudad de Barcelona, donde ocurrieron los incidentes más graves, muchas veces las unidades de la UIP tuvieron que ser rescatadas por equipos de los Mossos, que también fueron los que, desplegando un tanque de agua, abrieron paso después de horas de incidentes en la plaza de Urquinaona, el 19 de octubre. También fueron los Mossos, con mucho trabajo, tal como recuerdan los jefes de la Brimo, los que pudieron desencallar la situación en el aeropuerto, cuando los manifestantes se fueron retirando al anochecer, momento en que las unidades de orden público pudieron recuperar el espacio.

Todas las maniobras policiales de aquellos días se decidieron desde un centro de mando que lideraban los Mossos, titulares del orden público en Catalunya, y eran quienes daban las órdenes a las unidades de la UIP de la policía española y al Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, que también se desplegó en algunos puntos, sobre todo en la zona del Port de Barcelona y otras infraestructuras críticas. Un hecho que el documental pasa por alto. En las secuencias de imágenes se pueden detectar cortes de vídeo de protestas en la ciudad de Tarragona, frente a la delegación del gobierno español, en la plaza Imperial Tàrraco, si bien no se referencian.
Armas de fuego largas en Prefectura
De la escasa información operativa que se descubre es que en uno de los días los agentes recibieron el encargo de dejar las armas largas de fuego real en el interior de la Jefatura de la policía en Via Laietana; según uno de los agentes, por si los manifestantes violentos los superaban y era necesario defender el edificio. Sin decirlo explícitamente, cala la idea de que los mandos no descartaron tener que hacer uso de munición real contra los manifestantes si se lograba tomar algún edificio oficial, fuera la delegación española, en la calle de Mallorca, o la Jefatura de la policía española, en Via Laietana.
Rechazos con banderas en su casa
Ícaro: la semana en llamas cierra con el regreso, a sus ciudades, de los agentes desplegados en Catalunya. Estas no son imágenes nuevas, pero presentan a los agentes que estuvieron en Barcelona aquella semana como, casi, los que salvaron la "unidad" de España, recibidos por familiares y seguidores en las comisarías con flores y, claro, banderas españolas. El colofón perfecto para un documental extemporáneo que no aporta ninguna novedad más allá de ordenar —con algunos errores— las imágenes de los graves incidentes de aquellos días y poner voz a una parte de la historia y que ahora Filmin, por razones que se desconocen, ha querido promocionar.