La AP-7 se ha convertido en el principal quebradero de cabeza de la movilidad en Catalunya. Cuatro años después del levantamiento de los peajes, la autopista soporta un volumen de tráfico muy superior al que había tenido nunca, con atascos casi diarios en los tramos metropolitanos y retenciones kilométricas durante los fines de semana y los periodos vacacionales. En este contexto, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible prepara cuatro proyectos para ampliar la capacidad de la vía con una inversión superior a los 500 millones de euros, mientras vuelve a ganar fuerza el debate sobre si hay que recuperar algún sistema de pago por uso.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible trabaja en la ampliación de la capacidad de la AP-7 con la incorporación de nuevos carriles en dos de los tramos con más intensidad de tráfico de Catalunya: entre Sant Celoni y Montornès del Vallès y entre Martorell y Vilafranca Centre. Según ha avanzado El Periódico y ha podido confirmar la ACN, los proyectos prevén construir un cuarto carril en aproximadamente 30 kilómetros del primer tramo y unos 25 kilómetros del segundo. Con estas actuaciones, el Ministerio suma cuatro proyectos en marcha para incrementar la capacidad de la principal autopista catalana, con una inversión global que supera los 500 millones de euros. Los otros dos tramos previstos son el tercer carril entre L'Hospitalet de l'Infant y Amposta, que es el proyecto más avanzado, y el cuarto carril entre la B-23 y Martorell, uno de los principales accesos metropolitanos a Barcelona.
Cerca de 100 kilómetros de ampliación
En conjunto, las actuaciones afectarán a cerca de un centenar de kilómetros de la AP-7. Los proyectos se encuentran en diferentes fases de tramitación, desde los estudios previos hasta la redacción de los proyectos constructivos, pero comparten un mismo objetivo: aumentar la capacidad de una infraestructura que ha visto crecer notablemente el volumen de tráfico desde la desaparición de los peajes, el 1 de septiembre de 2021. La liberación de los peajes ha modificado el papel de la autopista, que ha pasado de acoger principalmente desplazamientos de largo recorrido a absorber también una parte importante de la movilidad cotidiana del área metropolitana, además del tráfico internacional de mercancías.
El incremento del tráfico de vehículos particulares se ha sumado al peso del transporte de mercancías. La falta de alternativas ferroviarias competitivas, mientras el corredor mediterráneo continúa pendiente de completarse, hace que miles de camiones sigan utilizando diariamente la AP-7 para cruzar Catalunya. Esta situación provoca que cualquier incidencia, incluso de poca importancia, acabe generando retenciones importantes, especialmente durante los meses de verano, cuando la intensidad de circulación aumenta de manera significativa.
Remodelación de los enlaces
Paralelamente a la ampliación de los carriles, el Ministerio y la Generalitat impulsan un programa de remodelación de los principales enlaces de la AP-7 para eliminar cuellos de botella y mejorar la fluidez del tráfico. El convenio suscrito entre las dos administraciones prevé actuaciones en una quincena de enlaces estratégicos, con el objetivo de mejorar las incorporaciones y las salidas de la autopista, reducir los puntos de conflicto entre vehículos y facilitar la conexión con el resto de la red viaria. Entre los nudos previstos se encuentran los de Girona Nord y Girona Sud, Maçanet de la Selva, la Roca del Vallès, Montmeló-Parets, la conexión con la B-30 y Vilafranca del Penedès.
Medidas mientras llegan las obras
Como las ampliaciones requerirán varios años de tramitación ambiental y administrativa antes de poder ejecutarse, las administraciones también estudian medidas de gestión del tráfico para reducir la congestión. Entre las opciones que hay sobre la mesa figura la limitación de los adelantamientos de los camiones en determinados tramos, una propuesta que el Servei Català de Trànsit está analizando. El objetivo es mejorar la fluidez de la circulación y reducir la siniestralidad mientras no entran en servicio las actuaciones estructurales previstas.
Vuelve el debate sobre el pago por uso
La saturación de la AP-7 también ha reabierto el debate sobre el modelo de financiación de las vías de alta capacidad. Tanto el Estado como la Generalitat han descartado, de momento, recuperar los antiguos peajes, pero diferentes expertos en movilidad hace tiempo que defienden algún sistema de pago por uso o una viñeta que contribuya al mantenimiento de las autopistas y desincentive parte del tráfico de paso.
La cuestión ha vuelto a escena en las últimas semanas coincidiendo con los colapsos habituales del verano. Además de las ampliaciones, el Servei Català de Trànsit estudia limitar los adelantamientos de los camiones en algunos tramos como medida para mejorar la fluidez y reducir la siniestralidad mientras no llegan las grandes obras.
Con los proyectos de ampliación sobre la mesa, el gobierno español apuesta por aumentar la capacidad de la infraestructura. Sin embargo, el debate de fondo continúa abierto: si bastará con más carriles para absorber una movilidad cada vez más intensa o si, tarde o temprano, habrá que retomar la discusión sobre un modelo de pago por uso que permita gestionar la demanda y financiar el mantenimiento de la red viaria.
