Diego, camionero: “En este oficio se gana desde 2.300 euros a más de 3.000 si eres internacional”

Diego, camionero de tráiler, lo explica sin rodeos, porque en este oficio el sueldo cambia mucho según el tipo de ruta. No gana lo mismo quien hace recorridos regionales y duerme casi siempre en casa que quien cruza países, pasa varios días fuera y encadena kilómetros por Europa. Por eso, cuando se habla de salarios de camionero, la cifra necesita contexto. En España, muchos conductores se mueven desde unos 2.300 euros hasta más de 3.000 al mes si hacen internacional.

La diferencia no está solo en conducir más horas. También cuentan la disponibilidad, las noches fuera, la responsabilidad de la carga, los horarios, las esperas en muelles y la capacidad de cumplir rutas largas sin margen de error. Diego insiste en que el sueldo crece con el recorrido, pero también con el sacrificio personal. Ganar más suele significar estar menos en casa.

Regional, nacional e internacional

En rutas regionales, el salario suele ser más ajustado, aunque tiene una ventaja clara, como que permite una vida más estable. El conductor puede volver a casa con más frecuencia, conocer mejor su ruta y tener horarios algo más previsibles. Aun así, no es un trabajo cómodo. Hay madrugones, presión por las entregas y mucha responsabilidad en carretera.

Un camión de transporte de mercancías a su paso por la Jonquera (Girona). Europa Press
Un camión de transporte de mercancías a su paso por la Jonquera (Girona). Europa Press

El siguiente escalón es el transporte nacional. Ahí ya aumentan los kilómetros, los días fuera y también la retribución. Muchos camioneros pueden acercarse o superar los 2.500 euros, dependiendo de la empresa, los complementos y las dietas. Es un punto intermedio en el que se gana más que en regional, pero sin llegar siempre a las condiciones del internacional.

Más sueldo, más renuncias

El transporte internacional es donde aparecen las cifras más altas. Superar los 3.000 euros al mes es posible, especialmente en rutas largas, con muchos kilómetros o con empresas que pagan bien dietas y complementos. Pero también es la modalidad más dura. Implica dormir en cabina, pasar días lejos de la familia y adaptarse a carreteras, normas y horarios de varios países.

Por eso Diego no vende el oficio como dinero fácil. Ser camionero exige concentración, paciencia y resistencia. No se trata solo de llevar un volante, sino de cuidar el vehículo, cumplir descansos, gestionar cargas y soportar esperas que muchas veces no dependen del conductor. El atractivo del sector está en que sigue habiendo demanda y los sueldos pueden ser competitivos. Pero la clave está en elegir bien la ruta. Regional da más vida personal. Nacional mejora ingresos. Internacional paga más, aunque cobra su precio en tiempo, cansancio y distancia.