El Centro Europeo Contra el Terrorismo de Europol dispone de fichas de 65.000 sospechosos de mantener algún tipo de vinculación con el terrorismo de raíz religiosa, así como de 5.875 personas que podrían ser combatientes o reanimados.
Así lo ha anunciado hoy en Barcelona el director del Centro Europeo contra el Terrorismo de Europol, Manuel Navarrete, que ha participado en la "Conferencia sobre Terrorismo" organizada por EuroCOP, una agrupación de 35 sindicatos europeos de la cual es socio fundador el Sindicato de Policías de Catalunya (SPC).
Navarrete, que ha remarcado la importancia de la cooperación internacional para combatir el terrorismo, ha destacado que los 28 estados miembros de Europol, más los que cooperan con este organismo policial, como Albania, Australia, Islandia, Noruega, Serbia y Suiza, los han facilitado información relativa a 65.000 sospechosos de mantener algún tipo de vinculación con el terrorismo de origen religioso.
Además, Europol también dispone, gracias a las aportaciones de sus estados asociados y colaboradores, de fichas sobre 33.911 personas que supuestamente tienen algún tipo de vinculación con combatientes o devueltos -como, por ejemplo, los que les prestan apoyo al país de origen o de destino-, así como de 5.857 supuestos combatientes o devueltos, aunque esta cifra podría incluir identidades falsas superpuestas o incluso personas ya muertas, según ha aclarado.
También tienen datos de unas 5.500 personas vinculadas a grupos terroristas sin raíz religiosa, entre ellas ETA o el IRA.
Navarrete ha anunciado también que Italia ha pedido a Europol que diversos de sus expertos acudan en sus puestos de control fronterizo para ayudarlas a detectar la presencia de supuestos yihadistas que aprovechan a las rutas migratorias para entrar en Europa, por lo que enviarán a sus oficiales a partir de noviembre para colaborar con la policía italiana.
De hecho, miembros de Europol ya se encuentran desde el marzo pasado en Grecia, a petición del estado heleno, para ayudar a la policía de este país a localizar e identificar a los yihadistas con que pretenden infiltrarse en Europa, en los cuales investigan por ejemplo el contenido de su teléfono móvil o les hacen un análisis del polen de su ropa o cuerpo para descubrir donde han estado recientemente.
Navarrete también ha apuntado en su intervención que la seguridad ha sido entendida tradicionalmente de forma fragmentada, por|para lo que, ante una necesidad concreta, se ha creado un organismo específico, si bien ahora entiende que, ante una "amenaza global" como es el terrorismo yihadista, es necesario "conectar los sistemas".
Según Navarrete, el terrorismo no tiene que ser visto en Europa como un "problema de Francia o Bélgica", sino que se le tiene que dar una "dimensión europea".
El director del Centro Europeo contra el Terrorismo de Europol ha destacado además que Europa tiene actualmente suficientes herramientas para actuar a nivel policial contra la amenaza terrorista, por lo que ha lanzado un mensaje de "confianza".
Un Fiscal para terroristas
En las jornadas, el fiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista, que llevó|trajo el caso del 11-M, ha defendido la creación de una fiscalía europea especializada en la lucha contra el terrorismo.
Otros ponentes, que han pedido que no se divulguen sus apellidos, como por ejemplo el director del órgano de Coordinación de la Amenaza Terrorista de Bélgica (OCAM), Paul V.T., han solicitado que la acción judicial y policial vaya acompañada de medidas de prevención social para combatir la radicalización.
También ha intervenido al oficial de enlace en la embajada de Francia en Madrid sobre temas de terrorismo, el capitán de la Policía Nacional Francesa Pierre P.L., que ha advertido que en Francia hay 286 mujeres francesas reanimadas después de combatir en Siria, donde actualmente están luchando en la zona de conflicto 18 franceses menores de edad.
Pierre P.L. ha abogado también para impulsar un servicio de prevención de la radicalización y para establecer más colaboración entre países para combatir en terrorismo, como la que han mantenido durante años España y Francia para acabar con ETA.
También ha comparado la actual situación de la amenaza de terrorismo yihadista con una "casa de okupas con diez puertas", en el cual se puede entrar y salir por varias vías y es "difícil" comprobar los movimientos de sus inquilinos.
De su lado, Jean P.D., comisario de la policía federal de Bélgica, ha descrito en forma de pirámide el proceso de radicalización que lleva a un ciudadano a convertirse en terrorista: una persona infeliz a la sociedad en primera fase, busca justicia en la segunda, se frustra, se radicaliza y acaba simpatizando con el terrorismo.