La tregua que las lluvias han dado este domingo a Andalucía ha permitido respirar a la ciudadanía después de días de emergencia, con parte de las más de 11.000 personas evacuadas volviendo a casa, aunque la situación continúa en vigilancia porque los pronósticos apuntan a que las precipitaciones se reactivarán esta misma noche. Uno de los retornos más significativos se ha vivido en el poblado de Doña Blanca, en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde 660 vecinos han podido reocupar sus viviendas después de haberlas abandonado el pasado jueves ante el riesgo de una inundación total por la crecida del río Guadalete. Aquel día, el caudal llegó a una cota máxima histórica de 6,80 metros, mientras que este domingo la acumulación de agua había retrocedido unos treinta centímetros, hecho que ha facilitado el retorno parcial a la normalidad.
La mejora puntual de la situación también ha hecho posible que se dé luz verde al retorno a casa de una parte de los 350 vecinos de Ubrique (Cádiz) que el sábado tuvieron que dejar sus domicilios por la crecida del río y por los desprendimientos detectados en diversos puntos, un episodio que obligó a vaciar preventivamente zonas especialmente expuestas. En paralelo, 177 habitantes de Dúdar (Granada) han recibido también la autorización para volver a sus viviendas a medida que los servicios de emergencia han constatado una evolución más favorable. En Córdoba, el ayuntamiento permitirá igualmente el retorno de personas evacuadas de 724 casas situadas en áreas inundables de la ciudad, aprovechando la bajada del riesgo asociado al Guadalquivir.
La incertidumbre persiste en Grazalema
La normalidad, sin embargo, continúa lejos en Grazalema (Cádiz), el municipio que ha quedado como símbolo del golpe de la borrasca Leonardo y que mantiene fuera de casa a la práctica totalidad de sus 1.500 vecinos. Los técnicos que asesoran la emergencia advierten que hay “una gran incertidumbre” sobre la evolución del terreno y el riesgo de hundimientos, un escenario ligado al colapso de los acuíferos del subsuelo. El coordinador del Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias (GADE) del CSIC, Juan Carlos García, ha alertado a EFE de que el peligro no se acaba cuando deje de llover: “Persistirá después de las lluvias, porque tan peligrosa es la sobrepresión (de los acuíferos), como la subpresión cuando el agua se retire. Este cambio de presión puede dar lugar a colapsos, por lo tanto, se puede dilatar en el tiempo”. Pese a la restricción general, 191 vecinos han podido entrar este domingo, escoltados por la Guardia Civil, para hacer gestiones imprescindibles con los animales y recoger documentación o medicación, en visitas “puntuales, muy restringidas y de corta duración”.
Esperando próximas lluvias
Las previsiones apuntan a que las lluvias pueden reaparecer en las próximas horas y días, aunque con menos fuerza que en los episodios recientes. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha decidido mantenerse en primera línea y ha cancelado el viaje oficial a Chipre que tenía previsto para el lunes y martes, donde debía asistir a la reunión de la Mesa Externa del Comité Europeo de las Regiones, para seguir sobre el terreno la evolución de la alerta meteorológica en el territorio. En paralelo, la vicepresidenta primera del gobierno español y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha hecho un llamamiento a todas las administraciones para que pongan “lo mejor que tienen” a la hora de reparar los daños provocados por el tren de borrascas en Andalucía.
