"Los prostíbulos son auténticos campos de concentración exclusivos para mujeres empobrecidas que duermen se espacios asfixiantes donde, durante horas, la repetición de la penetración se convierte en un acto de tortura". Esta es la experiencia d'Amelia Tiganus, una superviviente de la explotación sexual que fue captada en Rumania por una red que la esclavizó durante cinco años además de 40 prostíbulos españoles. Ya hace trece que se liberó y ahora hace campaña con otros supervivientes para perseguir y erradicar el proxenetismo. Este lunes participan en un seminario online organizado por el espacio de recursos para mujeres de La CIBA de Sant Coloma de Gramenet para reclamar la abolición de la prostitución.

Tiganus estará acompañada de la argentina Graciela Collantes y la colombiana Claudia Quintero, que fueron explotadas en sus países de origen. Las tres mujeres, víctimas y también supervivientes, presentarán en Santa Coloma sus propuestas para acabar con la prostitución en España, tercer país en el ranking de demanda de prostitución según Naciones Unidas.

Según Tiganus hace falta que haya una nueva ley integral contra la prostitución y la explotación de personas que persiga todas las formas de proxenetismo, que impulse políticas públicas integrales dirigidas a las mujeres en peligro y que se señale al putero, el "grande invisibilizado" de la prostitución.

"No le podemos decir cliente porque sería seguir la lógica neoliberal de que todo es puede comprar y vender, pero el cuerpo no tendría que ser nunca una mercancía más", se lamenta Tiganus. Los hombres que demandan sexo, añade, tendrían que ser penalizados porque "son agresoras sexuales". "El dinero no los exime de responsabilidad; son la prueba de la coacción", ha lanzado

Tiganus también rechaza la idea de que la prostitución pueda ser un trabajo para los que defienden su regulación y asegura que la lacra "despersonaliza" a la mujer: "Tenemos que soportar durante horas la repetición de la penetración, que te soben y te babeen. Eso tiene un nombre y es tortura. Ya es hora de hablar claro y explicar en que consiste este supuesto trabajo".

El seminario en Santa Coloma coincide con la celebración, la próxima semana, del Día Internacional contra la explotación sexual. "Es una cuestión de derechos humanos y el marco jurídico internacional obliga a los estados a implementar leyes y políticas públicas contra la explotación sexual", defiende el consistorio colomense.