La línea R3 de Rodalies de Catalunya, que conecta Barcelona, La Garriga (Vallès Oriental), Vic (Osona), Ripoll (Ripollès) y Puigcerdà (Cerdanya), sufre de manera habitual incidencias y cortes del servicio. Se trata de una línea especialmente dañada, donde se producen habitualmente robos de cobre y caídas de árboles y en la que se están realizando obras importantes como el desdoblamiento de la vía, de manera que los usuarios están acostumbrados a tener que emplear el servicio alternativo por carretera. Es por este motivo que el operador ferroviario reconoce las dificultades que rodean esta línea, donde es casi imposible por ahora mantener una cierta fiabilidad, y ha decidido establecer de manera fija el servicio de autobús.
El dispositivo de autobús se ofrece de manera paralela a los trenes, siguiendo el mismo horario y frecuencias, independientemente de que el servicio ferroviario esté funcionando correctamente. Renfe justifica el operativo por carretera como una solución rápida para dar respuesta a las necesidades de movilidad de los viajeros que emplean habitualmente la R3, según avanza este miércoles RAC1. Muchos usuarios habituales, de hecho, se han acostumbrado ya al autobús después de los cortes durante meses por las obras entre Parets y La Garriga y ahora lo prefieren a pesar de que el tren funcione. La acogida ha sido positiva los primeros días que se ha establecido la conexión fija por carretera con Vic y Ripoll. Del Ripollès hacia arriba, sin embargo, donde la vía es más montañosa, el tren continúa siendo prioritario.
Rodalies mantiene, pues, un autobús de Centelles a Vic y de Centelles a Ripoll a cada hora; también uno que va de Vic a Ripoll y después hasta La Tor de Querol; y entre Planoles y La Molina. Asimismo, salen autobuses desde la estación de Fabra i Puig de Barcelona hasta Vic, La Garriga, Centelles y La Tor de Querol. Todo este dispositivo de bus se ha desplegado a través de una ampliación del contrato adjudicado a diferentes compañías de transportes, con un coste de 56 millones de euros, según avanza La Vanguardia.
Obras, robos de cobre y caídas de árboles sobre la vía
Desde Renfe admiten que la R3 es una línea especialmente sometida a complicaciones. Se producen muchos robos de cobre, dado que se trata de una vía generalmente aislada en terrenos boscosos, lejos de las zonas más urbanizadas. A su vez, esta idiosincrasia la hace especialmente vulnerable a sufrir caídas de árboles o piedras en la vía. De hecho, después del accidente mortal de Gelida, que costó la vida a un joven maquinista en prácticas, los operarios de Adif cortaron miles de árboles cercanos a las vías, para garantizar la seguridad de la infraestructura. Aparte de las incidencias, los usuarios han sufrido especialmente una obra necesaria para desdoblar la vía, que ha obligado a cortar la línea durante muchos meses.