Radiografía del fiasco educativo en PISA: pantallas, IA, comprensión lectora a la baja y aulas más complejas

El informe PISA de 2025 certifica una regresión en rendimiento educativo sin precedentes a escala global. Lejos de ser una bajada puntual, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que los sistemas educativos se enfrentan a una crisis estructural profunda que se ha detectado en la caída de las habilidades lectoras —"la cimentación sobre la que se construye todo el aprendizaje"— y en la incorporación de la inteligencia artificial en las aulas. Durante los últimos diez años, los estudiantes de los países desarrollados han retrocedido el equivalente a perder un curso escolar en competencia lectora, es decir, unos 20 puntos. De hecho, la media de resultados en la OCDE en lectura se ha reducido 27 puntos, mientras que el descenso ha sido un poco más moderado en matemáticas (24 puntos) y se mantiene relativamente estable en ciencias (7 puntos). Dentro de este panorama, los alumnos españoles certifican su peor resultado en la historia de PISA en los tres ámbitos: lectura (451 puntos), matemáticas (457 puntos) y ciencias (477 puntos). 

¿A qué atribuyen los expertos y analistas de PISA este declive generalizado en las aulas de todo el mundo? El análisis del informe sitúa las causas en una combinación de cambios estructurales que operan de manera simultánea.

Falta de concentración en la lectura

El informe señala un incremento en la promoción de alumnos que no consiguen profundizar en la comprensión de lo que están leyendo y se quedan en un nivel superficial de la lectura, saltando rápidamente de una tarea a otra. La proporción de "lectores precipitados", es decir, aquellos que responden a las preguntas que se les plantean de manera impulsiva, rápida e incorrecta, se ha incrementado significativamente. Según el estudio, esto responde a un aumento de las dificultades para mantener la concentración ante textos largos.

Más pantallas, menos papel

Los estudiantes han dejado de leer en formatos impresos y largos, como novelas de ficción, revistas o periódicos. A cambio, los adolescentes consumen el texto en soportes digitales que propician lecturas más rápidas, concretas, breves e intermitentes en las redes sociales, en vídeos cortos, en chats instantáneos y en búsquedas rápidas de información en buscadores o generadores de inteligencia artificial.

Cae el placer de leer

La reducción de las lecturas de formato largo también va relacionada, según el informe, a la caída sostenida en los niveles de placer provocado por la lectura en los alumnos. El informe asocia directamente el desinterés por la lectura con peores resultados académicos generales y, sobre todo, en la comprensión lectora. Sin embargo, los datos del Ministerio de Cultura apuntan a que el porcentaje de lectores por ocio entre las personas de entre 14 y 24 años en el Estado español se ha mantenido relativamente estable en la última década, con un crecimiento sostenido en los últimos años hasta el 76,9% de 2025.

Un nuevo cerebro digital

Los estudiantes evaluados en este informe, nacidos en el año 2009, han crecido en un entorno de difusión masiva de las redes sociales y los dispositivos móviles personales. El uso de las pantallas se ha convertido en algo cotidiano y diario, lo cual, según apunta el informe, fomenta una lectura fragmentada, selectiva y utilitaria. Es decir, solo leemos aquello que nos interesa o queremos ver. Este hábito de atención dividida acostumbra al cerebro a saltar constantemente de una tarea a otra, debilitando la capacidad necesaria para realizar lecturas largas e integradoras de diversidad temática.

El diseño de los dispositivos

PISA también señala la manera como están diseñados los dispositivos y los algoritmos de las redes sociales en la llamada economía de la atención. Estos están diseñados para maximizar el tiempo que el usuario pasa en las aplicaciones, interactuando con los contenidos que ve, e impulsan la estimulación constante. Los académicos cuestionan el uso recreativo de estos dispositivos, aunque señalan que un uso pensado en favorecer el éxito académico puede ser positivo.

El impacto de la IA

La utilización y la integración de la inteligencia artificial en el proceso educativo es una de las tareas más disruptivas que deberán afrontar los sistemas educativos. Los sistemas con una mejor integración de la IA, o donde los alumnos la usan en mayor medida "para ayudar a aprender", los resultados de rendimiento son ligeramente superiores.

En cambio, cuando los adolescentes utilizan la tecnología como un atajo cognitivo para resumir textos, redactar borradores o hacer las tareas sin pensar por sí mismos, su capacidad de razonar se atrofia. PISA nos recuerda que el aprendizaje requiere obligatoriamente una "lucha cognitiva productiva" de la mente con el contenido nuevo, algo que el uso pasivo de la IA suele cortocircuitar. A nivel general, los estudiantes que evitan el uso de chatbots de IA (como ChatGPT) obtienen puntuaciones académicas significativamente superiores a los que sí los utilizan.

Aumento de las distracciones en las aulas

El 28% de los alumnos participantes en las pruebas, de media, indican que sus compañeros se distraen en el aula de forma recurrente con pantallas. En España, este número escala hasta el 60% de los alumnos, a pesar de que el 86,3% de los alumnos van a institutos donde los teléfonos móviles están prohibidos

Deterioro de la disciplina

El tiempo que los profesores dedican únicamente a mantener el orden en el aula aumentó de media en la OCDE del 13% en 2018 al 16% en 2024. Las aulas más desordenadas debilitan las condiciones básicas indispensables para que los alumnos mantengan el esfuerzo mental que exige una lectura guiada y profunda de materiales complejos. En España, el 39% de los alumnos aseguran que el ruido y el desorden "interrumpen la mayoría o todas sus clases de ciencias", una tasa que supera en ocho puntos la media de la OCDE.

Menos implicación del profesorado

En este sentido, los alumnos perciben que el apoyo que reciben de sus profesores ha bajado. La proporción de estudiantes que afirman que los docentes de ciencias perseveran en las explicaciones hasta asegurarse de que los contenidos se han comprendido se ha reducido cinco puntos en diez años, hasta el 67%. 

Aulas más complejas y falta de recursos para la diversidad

Las aulas de la última década son mucho más diversas académicamente (debido al incremento de alumnos con condición de inmigrante, refugiados o con necesidades educativas especiales). Aunque esta diversidad no es perjudicial por sí misma, el informe destaca que los sistemas educativos no han sido dotados de los recursos humanos y materiales necesarios para garantizar una enseñanza diferenciada adecuada.

Asimismo, los directores de los centros también han reportado un aumento en el acoso escolar en la media de países de la OCDE entre 2022 y 2025, también en España. El informe apunta a un "clima escolar más negativo" que afecta "tanto a alumnado como a profesorado", que afecta directamente al rendimiento académico. "Donde más aumenta la proporción de estudiantes que declararon haber sido amenazados por otros estudiantes, los resultados en lectura han tendido a disminuir de forma más acusada", explica el informe. 

Choque postpandémico

El informe también señala las consecuencias educativas del confinamiento a causa de la pandemia de covid-19, que pilló a los alumnos que ahora han sido evaluados con entre 10 y 11 años en su inicio. Estaban en quinto de primaria, un periodo en el que el informe señala que coincide con el paso de la adquisición de competencias básicas a "habilidades más avanzadas de comprensión y resolución de problemas". 

Las secuelas emocionales de la COVID-19 y la interrupción de las clases en una edad crítica mermaron la motivación y facilitaron un repunte generalizado del absentismo escolar, en un momento en el que el informe señala "un cambio en la percepción de los padres sobre el valor de la asistencia regular a la escuela". En este sentido, el dato en España es demoledor, ya que un 34% de los adolescentes admite haber faltado al menos un día completo de clase las dos semanas anteriores a la prueba, registrando un preocupante aumento en comparación con el 30% que lo hacía en 2018.

La parte positiva

El informe destaca positivamente el mantenimiento de la cultura del esfuerzo entre los alumnos españoles. Frente al 60% de media en la OCDE, el 68% de los alumnos españoles de 15 años asegura "hacer un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve difícil". De igual manera, destaca positivamente el funcionamiento de las escuelas como centros de integración afectiva y social. El alumnado español declara con rotundidad sentirse integrado, hacer amigos fácilmente y percibir los colegios como entornos acogedores y seguros.

En este sentido, también destacan positivamente los datos de equidad en el rendimiento escolar, tanto entre alumnos de diversas clases sociales como en las diferencias de resultados entre alumnos nativos y alumnos inmigrantes, que representan un 20,3% del alumnado del Estado, cuatro puntos por encima de la media de la OCDE. 

La gran sorpresa

Uno de los hallazgos más inesperados del informe es que el estrechamiento de las diferencias socioeconómicas que se ha registrado en muchos países no se debe a una mejora de los estudiantes más desfavorecidos, sino al hundimiento de los alumnos más ricos. Entre 2022 y 2025, a nivel medio de la OCDE, el rendimiento del alumnado vulnerable se mantuvo estable o se redujo ligeramente, mientras que las puntuaciones de los estudiantes de entornos más favorecidos (el cuartil superior de renta) cayeron de forma más acusada.

El caso más dramático se observa en la competencia lectora: el rendimiento de los estudiantes desfavorecidos cayó apenas 4 puntos en la OCDE, mientras que los estudiantes de familias adineradas sufrieron una caída histórica de 20 puntos. La crisis de atención, la distracción digital y la falta de perseverancia ante tareas complejas están haciendo efecto de forma mucho más severa en los hogares que tienen un acceso con menos limitaciones a los teléfonos móviles, las redes sociales y la IA.