El 21 de marzo se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial. A pesar de los avances sociales, el racismo continúa manifestándose en situaciones cotidianas en nuestras ciudades, a menudo de manera sutil pero constante.
Un vecino de Barcelona lo expresa así: "Piensan que soy pobre o que quiero robarlos por mi apariencia física", una percepción que refleja prejuicios arraigados que afectan a muchas personas por el simple hecho de ser como son o de dónde provienen. Este testimonio no es un caso aislado, sino una muestra de una realidad más amplia que pone de manifiesto que las actitudes discriminatorias aún forman parte del día a día de muchas personas.
¿Por qué se escogió esta fecha? Viene determinada a raíz de los hechos sucedidos el 21 de marzo de 1960 en Sharpeville, Sudáfrica.
¿Qué pasó en Sharpeville?
Aquel día, diferentes sudafricanos salieron a manifestarse pacíficamente contra la llamada ley de pases, y la protesta terminó con el asesinato de 69 personas que participaban.
La ley de pases controlaba estrictamente el movimiento de toda la población no blanca, obligándolos a llevar un documento de identidad que determinaba dónde podían vivir, trabajar y moverse.
¿En qué consiste el sistema de apartheid?
La ley se aplicaba en Sharpeville, y estaba ligada con el apartheid, nombre que hace referencia a la segregación racial que existía en Sudáfrica y Namibia entre 1948 y 1994. La segregación consistía en una separación por razas (los blancos, los negros, los mestizos y los indios) en espacios públicos, académicos y recreativos. Centrando el poder exclusivo en las personas de piel blanca y llegando a prohibir matrimonios o relaciones sexuales entre blancos y negros. El objetivo de la discriminación era conservar el poder de la minoría blanca, que representaba el 21 % de la población.
Antes de la victoria del Partido Nacional en 1948, cuando se impuso este nuevo sistema, las personas no blancas tenían algunos derechos; podían votar, pero con muchas restricciones.
El racismo en la actualidad
A medida que han ido pasando los años, muchas leyes racistas han ido desapareciendo en todo el mundo. Pero la discriminación todavía está presente en las calles.
Varios vecinos de Barcelona se quejan por ataques racistas, insultos por su color de piel o apariencia, y una diferenciación en espacios públicos.
Algunas de las experiencias vividas son: "Me sexualizan por ser una mujer negra", "Me llaman 'chinita'", "Me atacan por redes sociales diciendome que vuelva a mi país", “No me dejaron entrar a la discoteca por ser negro” o "Piensan que soy pobre o que quiero robarlos por mi apariencia física". Estas percepciones no solo afectan momentos de ocio; también aparecen en el ámbito profesional. Una mujer negra afirma: “Yo soy psicóloga, y hay clientes que me han venido a consulta y me han mirado sorprendidos, porque me ponen en profesiones de cuidar a niños o limpiar pisos. Estamos avanzando, pero aún existe este estigma en personas mayores”.
Casos de racismo en 2025
El Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial y Étnica (CEDRE) atendió un total de 2.703 casos de discriminación racista en España y 3.280 personas. Estos casos fueron notificados entre el 1 de enero y el 19 de diciembre de 2025. De tal manera que se atendió una media de nueve llamadas y siete casos diarios.
En Cataluña se han notificado 165 casos, pero Madrid, Andalucía y Castilla y León son las comunidades autónomas con más casos atendidos, según datos del Ministerio de Igualdad.
Los contextos más habituales donde se producen las discriminaciones racistas son en el trabajo, los servicios, la vivienda, la salud y en la educación.
Los colectivos discriminados reflejan una gran variedad de orígenes étnicos y raciales. Destacando a las personas latinoamericanas blancas, con 850 atenciones, seguido de gitanos, árabes, negros, afrodescendientes, africanos, afroespañoles y amazig.
A pesar del elevado número de denuncias, el 20,6 % de las personas que sufren una discriminación racista considera que realizar la denuncia no sirve para nada. Y un 18,6 % le resta importancia a la discriminación.