Hasta las 9.00 de la mañana de este martes, la cifra de muertos en la tragedia de Córdoba es de al menos 41. Hoy por hoy, los esfuerzos todavía se concentran en la recuperación de los convoyes del tren Alvia que se precipitaron por un terraplén, y los equipos técnicos de rescate han empezado a instalar una gran grúa para levantar los vagones. Las tareas serán lentas por la cantidad de material a retirar, y desgraciadamente se espera encontrar más muertos en los dos convoyes. Todo ello, se junta con la investigación para aclarar los hechos. Resumimos aquí qué se sabe hasta ahora de las causas del accidente de Adamuz, con un raíl roto pone la infraestructura en el foco.

En la imagen difundida por la Guardia Civil se ve que falta un trozo de raíl, aunque fuentes de la investigación subrayan que aún es pronto para determinar si este hecho guarda relación directa con las causas del siniestro o si es consecuencia del accidente. Del mismo modo se expresó este lunes el ministro de Transportes, Óscar Puente, que apuntó que la investigación debe determinar si la rotura de un tramo de la vía es "la causa o la consecuencia" del descarrilamiento del tren Iryo que originó el choque con el Alvia. Sin embargo, el propio Puente reconoció que el espacio es "muy grande". Medios de comunicación como El Mundo apuntaban en la portada de este martes a un error de soldadura.

Del raíl roto al tren Iryo

En la misma línea, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha explicado que la vía se había reparado en mayo y que "debería estar en condiciones óptimas". Por otro lado, ha descartado que fuera "un problema de velocidad" —uno de los trenes iba a 205 kilómetros por hora y el otro a 210, cuando la velocidad máxima es de 250— y ha remarcado que era una recta, no una curva. También ha dicho que la misma vía está equipada con un sistema de seguridad y señalización LZB, que "básicamente impide errores humanos". "Cuando el LZB detecta un obstáculo en la vía, activa el freno automático (...). Parece que el intervalo de tiempo entre un tren y el otro que se cruzaban en sentido contrario ha sido de 20 segundos y, por lo tanto, es imposible que actúe el mecanismo", ha matizado. Ahora bien, es verdad que el gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif, había informado de al menos ocho incidencias en Adamuz. Se trata de unas incidencias relacionadas con la catenaria, la señalización y la propia infraestructura, entre otras cuestiones.

Con todo, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha determinado que será necesario analizar en laboratorio "los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento" e inspeccionará en taller el rodamiento del tren Iryo. Así lo recoge la misma comisión en su primer análisis tras el accidente, donde también indica que "se extraerán los datos de los registradores jurídicos embarcados de ambos trenes" y que se ha solicitado a Adif "información sobre los registros de circulaciones por Adamuz en los dos días anteriores al suceso". Del mismo modo, se inspeccionarán los rodamientos de otros trenes que circularon anteriormente por este punto. El líder del CIAF, Ignacio Barrón, ha dado su opinión a El Periódico: "Parece que la clave de todo estará en las condiciones de interacción entre la vía y el vehículo".