El tramo de la línea de alta velocidad entre Adamuz y Villanueva de Córdoba, donde este domingo se produjo el choque mortal entre un tren Alvia de Renfe y un Iryo, ya había estado bajo la lupa meses antes de la tragedia. El accidente, del que todavía no se han podido saber las causas, y que el ministro español de Transportes, Óscar Puente, asegura que es "muy extraño", se había renovado hacía poco tiempo, pero igualmente, los maquinistas, desde su sindicato, habían reclamado rebajar la velocidad por "vibraciones" y "golpes" en el paso por algunos tramos cercanos a la zona cero del accidente de este domingo.

A estas alturas, a falta de que la cifra pueda todavía crecer más, se han confirmado la muerte de 39 personas, todavía la mayoría pendiente de identificar. Durante el 2025, este sector del corredor Madrid-Andalucía acumuló diversos avisos e incidencias relacionadas con la infraestructura y los sistemas de seguridad, hasta el punto de que los maquinistas llegaron a reclamar formalmente una reducción de la velocidad máxima por el estado de la vía en una carta que fue enviada a Adif, la empresa que gestiona las infraestructuras.

 

El sindicato de maquinistas Semaf alertó en agosto de que circular a 250 kilómetros por hora en este tramo estaba provocando una “degradación profunda y acelerada” tanto de los trenes como de la infraestructura, con baches, deformaciones, problemas en la catenaria y un aumento de averías. Unos meses antes, en junio, Adif ya había tenido que intervenir por dos incidencias de seguridad a tocar de Adamuz, vinculadas a las altas temperaturas y a las vibraciones del tráfico ferroviario: una chapa de un aparato de dilatación del viaducto del Valle entró en contacto con el raíl y obligó a interrumpir la circulación de manera automática, y también se detectó un fallo en una tarjeta de relés del sistema de señalización, pieza clave para garantizar la seguridad de la circulación, según detalló el propio ministerio, que aseguró que las dos incidencias se pudieron resolver según marca el protocolo. 

Adif descartó cambios

A pesar de estos avisos, Adif rechazó reducir la velocidad máxima en este sector y defendió que la línea cumplía los estándares de calidad y seguridad, una posición que incluso llegó al Congreso y al Senado a raíz de preguntas del Partido Popular. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha asegurado este lunes que no hay indicios de que el accidente se debiera a un exceso de velocidad, ya que los dos trenes circulaban por debajo del límite, pero el debate sobre el estado real de la infraestructura y los precedentes del 2025 vuelve a poner el foco en un tramo que, meses antes del choque mortal, ya había dado señales de fragilidad, que ahora, la investigación que hará la Guardia Civil y una comisión del ministerio, tendrán que aclarar, por la vía judicial y la vía técnica, si han podido tener que ver con el accidente "extraño" -según Puente- de este 18 de enero de 2026. La oposición, tras lamentar los hechos y mostrar el pésame a las víctimas, ya han reclamado respuestas al gobierno español y aclarar si el accidente se podría haber evitado

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