Una decisión "errónea" en el centro de control ferroviario después de un fallo informático podría ser la clave del accidente mortal entre dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, registrado este miércoles a primera hora a la altura de la estación de Urda, en Toledo. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha situado en el centro de las explicaciones el sistema de seguridad LZB, un mecanismo de control automático de la circulación que había dejado de funcionar antes del siniestro. Según ha detallado en una comparecencia, la interrupción del sistema obligó al centro de control de Adif a "asumir la gestión" del tráfico ferroviario, momento en que se autorizó que un AVE reanudara la marcha. Puente ha considerado "inexplicables" las circunstancias en que se adoptó esta decisión, dadas las consecuencias del accidente. "El sistema de seguridad LZB cayó a primera hora. Después del fallo, el centro de control asumió la gestión y se tomó la decisión de reanudar la circulación, con gravísimas consecuencias, muertos y heridos", ha explicado.
El LZB, siglas del alemán Linienzugbeeinflussung, es una tecnología de señalización y protección ferroviaria desarrollada en Alemania que permite supervisar de manera continua la circulación de los trenes. A diferencia de los sistemas basados únicamente en señales situadas junto a las vías, este mecanismo transmite directamente a la cabina del maquinista información sobre las condiciones del trayecto, los límites de velocidad y la distancia disponible para avanzar con seguridad. La tecnología se usa en determinadas líneas ferroviarias de Alemania y Austria, pero también está implantada en España, tanto en trayectos de alta velocidad como en algunos servicios regionales. Históricamente, su uso era obligatorio en líneas que permitían superar los 160 kilómetros por hora en Alemania y los 220 en España.
En sustitución por el ERTMS
Aunque continúa presente en diversas infraestructuras ferroviarias, el LZB es una tecnología que se encuentra en proceso de sustitución por el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario, más conocido por sus siglas ERTMS, impulsado por la Unión Europea para unificar los mecanismos de señalización y control de los trenes y facilitar su circulación entre países. Este sistema más avanzado está diseñado para permitir velocidades de hasta 350 kilómetros por hora e incorpora, en su nivel 2, una supervisión permanente de la velocidad y de la frenada, con comunicaciones por radio entre los trenes y los centros de control, en lugar de depender exclusivamente de la transmisión puntual de información mediante balizas.
En España, el ERTMS ya está implantado en conexiones ferroviarias que unen Madrid con Barcelona, Lleida, Burgos y Valencia, así como en los trayectos entre Albacete y Alicante y entre Valladolid, Palencia y León. También funciona en diversos tramos de la red convencional de Cercanías de Madrid. La transición tecnológica prevé retirar progresivamente el LZB y sustituirlo por el Sistema Europeo de Control de Trenes (ETCS), que forma parte del ERTMS, en un proceso programado entre 2023 y 2030.
"Antes del error humano ha habido una avería en el LZB"
Fuentes del Sindicato de Circulación Ferroviaria (SCF) han explicado al diario ABC que no descartan una equivocación en la gestión del tráfico ferroviario, pero insisten en que el primer incidente fue la avería del sistema de seguridad. "Es posible que se haya producido un error humano, pero antes ha habido una avería en el LZB", han señalado. Desde la organización sindical también remarcan que este tipo de fallos son poco habituales y defienden la fiabilidad de la tecnología: "El sistema es seguro y funciona bien".
Paralelamente, el diario SUR ha recogido testimonios de maquinistas del AVE de Málaga que aseguran que la señalización ya presentaba problemas antes del accidente del miércoles. "La señalización ya estaba averiada ayer", ha advertido uno de los conductores consultados. Otro maquinista que cubre habitualmente el trayecto entre las estaciones de María Zambrano y Atocha ha precisado que el LZB registraba errores desde el martes por la noche.