Ya hay más de sesenta fallecidos confirmados y decenas de heridos este miércoles en el accidente ferroviario de Toledo, el segundo gran accidente mortal en España en tan solo un año después de la tragedia de Adamuz. Dos trenes de alta velocidad han chocado en la línea Madrid-Andalucía, a la altura de la estación de Urda (Toledo), hacia las 8.54 horas de la mañana. Las primeras hipótesis que maneja el Gobierno son que el incidente se ha producido por un "error humano" de un operador al dar indicaciones erróneas de avanzar a un AVE cuando un tren de Iryo estaba parado en la vía más adelante. Sin embargo, previamente había habido un fallo en el sistema de seguridad y señalización de la infraestructura que habría obligado a los controladores a operar de manera manual.
El tramo toledano entre Urda y Los Yébenes era uno en el que Adif estaba implementando pruebas para el nuevo sistema de seguridad ERTMS, según señalan la Cadena SER y El Periódico. El citado diario señala que hace unas semanas que se instaló este nuevo sistema y se habían realizado pruebas de funcionamiento. A diferencia del modelo LZB, que es el que funciona en la línea desde su inauguración, el nuevo sistema debería permitir un mayor control porque transmite información vía balizas.
Según ha señalado esta tarde el ministro de Transportes, Óscar Puente, el sistema de señalización y seguridad LZB, que controla la alta velocidad, ha sufrido una avería esta mañana "por un problema informático". Cuando este sistema automático falla, se han hecho parar todos los trenes en la zona. Entonces, se pasa a trabajar de manera manual. Es en este momento cuando un controlador de Adif ha indicado a los trenes que reanuden la marcha. Sin embargo, el Iryo implicado en el accidente por algún motivo todavía sin esclarecer no ha arrancado y se ha quedado parado en medio de la vía. Pese a que este tren estaba obstaculizando la vía, el controlador ha indicado a un AVE que venía más atrás por el mismo recorrido que reanude la marcha con normalidad.
De acuerdo con los protocolos establecidos, en una situación así el controlador debería haber indicado que arranque, pero "a vista" y como máximo a 40 kilómetros por hora, para tener tiempo a frenar en caso de encontrarse otro convoy en la vía. Sin el sistema LZB operativo, el conductor del AVE no tendría manera de saber si se va a encontrar un obstáculo a menos que vaya despacio y mire. La otra opción es confiar en las indicaciones del centro de control, que en este caso han sido erróneas. Las fuentes gubernamentales insisten en que es difícil de entender por qué el controlador no ha advertido del tren parado en la vía mientras el otro se acercaba. "Es inexplicable", ha resuelto el ministro Puente. Este trabajador está ahora sujeto al interrogatorio de la policía judicial.
Por ahora, las investigaciones internas no han dirimido a qué velocidad se produjo el accidente, pero en función del tramo, los trenes pueden llegar a 200 kilómetros por hora. Lo que sí que se sabe es que el AVE recorrió unos veinticinco kilómetros durante unos siete minutos hasta encontrarse con el Iryo parado en la vía, produciéndose entonces el accidente. El AVE ha arrollado por detrás al Iryo y los dos últimos vagones de este han quedado destrozados y han caído en el terraplén junto a la vía. Las fuentes gubernamentales insisten en que es difícil de entender por qué el controlador no ha advertido del tren parado en la vía mientras el otro se acercaba. El accidente se ha saldado por ahora con unos sesenta muertos confirmados, si bien las autoridades sobre el terreno apuntan a que la cifra puede aumentar. En ambos trenes iban un total de 544 pasajeros —397 en el AVE y 146 en el Iryo—.
Un accidente "muy extraño" y "teóricamente imposible"
El portavoz del Sindicato Ferroviario Rafael Escudero ha afirmado este miércoles que es "muy raro" el accidente. En declaraciones al canal de televisión Antena 3, ha apuntado que en esa zona no hay parada comercial, que la circulación está supervisada en directo y que el tren tiene también información al momento del estado de la vía y, si hay un obstáculo, como un tren, se pararía. "Es muy raro", ha insistido. Otro responsable sindical vinculado a UGT, Francisco Cárdenas, ha afirmado que es un accidente que "teóricamente es imposible", porque los sistemas de frenado tienen que parar el tren automáticamente si hay otro convoy en la misma vía. Y ha añadido que, por las velocidades a las que van, esto se detecta a kilómetros y el tren se para, aunque el maquinista pueda despistarse.