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El PLATER, el Plan territorial sectorial para la generación eléctrica eólica y fotovoltaica, es el instrumento con el que la Generalitat quiere ordenar el despliegue de las energías renovables en Catalunya durante las próximas décadas. El documento debe determinar cómo se distribuyen por el territorio las instalaciones eólicas y fotovoltaicas, así como las líneas de evacuación y los sistemas de almacenamiento asociados, con el objetivo de avanzar hacia la descarbonización del sistema energético catalán en el año 2050. La planificación busca, a la vez, reducir la dependencia energética exterior y limitar el impacto sobre elementos como los espacios agrarios o el patrimonio natural.

Un mapa para ordenar el despliegue de las renovables

La necesidad del PLATER parte de las previsiones de la Prospectiva Energética de Catalunya 2050, que sitúan en hasta 62.000 MW la potencia renovable que habría que tener instalada o autorizada en el año 2050. De esta capacidad, unos 14.000 MW se tendrían que situar en edificios y espacios artificializados, que son los ámbitos que el plan prioriza. El resto se tendría que ubicar en suelos no artificializados, con una ocupación prevista equivalente al 1,2% del territorio catalán. Para decidir dónde pueden encajar estas instalaciones, el PLATER aplica una metodología homogénea en toda Catalunya que analiza la capacidad de acogida de los diferentes territorios y busca compatibilizar los objetivos energéticos con el equilibrio territorial.

Es precisamente esta propuesta de distribución territorial la que ha generado un amplio proceso de participación pública. El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha recibido 12.143 alegaciones durante el periodo de información pública del plan. Según el Departamento, durante este proceso también se han celebrado más de 70 reuniones bilaterales con los ayuntamientos que lo pidieron para resolver dudas, además de encuentros periódicos con los equipos técnicos de los consejos comarcales y presentaciones del PLATER en varias comarcas.

Más de 12.000 aportaciones que ahora se tendrán que analizar

Del conjunto de alegaciones presentadas, 1.312 aportaciones provienen de entidades supramunicipales y corporaciones locales, mientras que más de 500 han sido presentadas por entidades de la sociedad catalana. El resto corresponden a aportaciones de la ciudadanía. Territori defiende que esta participación debe servir para contrastar los resultados obtenidos con la metodología técnica del plan con las características y necesidades concretas de cada territorio. “Las aportaciones de los municipios, de las entidades y de la ciudadanía son la herramienta que permitirá ajustar los resultados estrictamente técnicos, fruto de la metodología utilizada, a la realidad social de cada municipio”, ha afirmado la consellera de Territori, Sílvia Paneque.

Ahora, el Institut Català d’Energia (ICAEN) ha empezado a estudiar las 12.143 alegaciones con la previsión de incorporar al PLATER “todas aquellas que sean técnicamente viables”. El análisis puede comportar, por tanto, modificaciones en la propuesta inicial antes de que el documento continúe su tramitación. Una vez introducidos los cambios derivados de este proceso, el Govern ya ha anunciado que abrirá un segundo periodo de alegaciones, que permitirá volver a presentar observaciones sobre la nueva versión del plan antes de que avance hacia su aprobación.