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La mañana del 14 de diciembre de 2021 el vigilante de seguridad Marin Eugen Sabau irrumpió, fuertemente armado, en las dependencias de Securitas Direct, en Tarragona, y abrió fuego, hiriendo a tres personas. Después huyó. En la rotonda de Maspujols, en el Baix Camp, se enfrentó a los Mossos y volvió a disparar. Pudo escaparse y refugiarse en una masía junto a la riera de este municipio, en la frontera con Riudoms. Fue allí donde, con tres pistolas —una Pardini, una Glock y una Browning del calibre 22— y un rifle Sako —del calibre 308 Win, con visor telescópico—, con abundante munición y un chaleco antibalas casero, se parapetó para intentar cumplir su amenaza. Horas antes había enviado un mensaje a amigos y conocidos suyos diciendo que su objetivo era que no lo cogieran con vida.

El incidente arrancó en el centro de Tarragona a las once y pocos minutos y acabó alrededor de las cuatro y media, cuando agentes del Grup Especial d'Intervenció (GEI) de los Mossos abrieron fuego para neutralizarlo, después de horas de intentar negociar con él una rendición sin más heridos. Las negociaciones de los expertos de los Mossos acabaron en un callejón sin salida y se ordenó una aproximación con disparos de distracción. Marin Eugen Sabau respondió con disparos directamente contra los policías. Cumplía con lo que había amenazado. Y los operadores del GEI abrieron fuego, de manera defensiva, neutralizando al hombre, que fue abatido. Recibió un disparo en la pierna y varios impactos en las extremidades superiores.

Los mismos agentes del GEI, primero, y sanitarios de la ORCA del SEM, después, atendieron al hombre, que sufrió hemorragias por los cuatro impactos que recibió en la maniobra de los agentes del Grup Especial d'Intervenció para poder neutralizarlo, después de horas de actitud hostil. Durante los meses de ingreso sufrió varias complicaciones, pero cuando fue dado de alta fue derivado al hospital penitenciario de Terrassa, donde siguió ingresado, por su estado de salud, muy complicado. El 23 de agosto de 2022, después de pedir la eutanasia, murió.

Dos de los agentes del GEI, procesados

La hermana del vigilante de seguridad que tuvo que ser abatido presentó una demanda contra los Mossos por cómo se había resuelto la situación y ahora el juez de Reus que asumió el caso, Adriano Muñoz, ha decidido procesar a dos de los agentes del GEI que participaron en la operación por, asegura en el auto, al que ha tenido acceso ElNacional.cat, haber actuado de manera "desproporcionada", "descontrolada" e, incluso, apunta, "con una finalidad que podría haber ido más allá de neutralizar al señor Sabau".

Durante la instrucción se ha interrogado a varios de los agentes, tanto los del GEI como también los del equipo negociador. La mayoría han quedado liberados del proceso. Dos, en cambio, el agente que disparó varios tiros defensivos, y también el agente que, desde el lado opuesto, disparó un tiro que impactó en la pierna del vigilante de seguridad, han sido imputados para aclarar si, como apunta el juez, de manera indiciaria, actuaron fuera de la ley para neutralizar a Marin Eugen Sabau.

El juez de Reus pone en duda que, ante un hombre que había anunciado que tenía intención de matar, que había anunciado que no saldría vivo, que ya había disparado contra compañeros suyos y contra agentes de los Mossos en la rotonda de Maspujols, y que, además, tenía tres pistolas y un rifle, sea proporcional disparar una quincena de tiros, que son los que constan en las diligencias de investigación hechas por la División de Investigación Criminal (DIC) y la Policía Científica de los Mossos. Los Mossos tuvieron que disparar en movimiento y mientras se ponían en zona segura, bajo el fuego del vigilante de seguridad. De estos tiros, cuatro impactaron en el hombre, causándole graves lesiones. También el chaleco antibalas que llevaba el vigilante tenía un impacto, que es de cuando fue disparado por los Mossos en la rotonda antes de llegar a la masía.

El juez Adriano Muñoz quiere aclarar si, como asegura en este auto, la respuesta de los agentes fue "desproporcionada" y "descontrolada" y si los dos operadores del GEI pueden tener alguna responsabilidad penal. En el mismo texto, el juez también apunta que cree que esta supuesta falta de proporción en la culminación de la misión no se puede extrapolar al despliegue del operativo, que, apunta, en cambio, sí que era necesario para evitar la fuga del objetivo y para garantizar la seguridad de los agentes que debían detener al vigilante de seguridad.

Para aclararlo, el juez ha citado, el próximo 16 de septiembre, a los dos agentes procesados, que deberán comparecer en el juzgado de Reus, acompañados de sus abogados, para responder a las preguntas de las partes: el juez, la Fiscalía, la familia del vigilante y también su defensa. El objetivo es aclarar, por ahora, si se cree que la actuación fue proporcional para abatir al hostil y si los disparos defensivos fueron en legítima defensa. El juez, asegura, no lo ve claro, y más teniendo en cuenta que este gran número de disparos que hicieron, fruto de la situación de estrés por estar bajo el fuego, no corresponde con las capacidades que tienen los operadores del GEI, la unidad de élite de la policía catalana especializada en resolver incidentes críticos.

Las declaraciones de los dos agentes servirán también para aclarar las contradicciones que, según el juez, se han detectado entre las declaraciones en sede judicial y el texto recogido en la minuta policial que resume la actuación de aquel 14 de diciembre, sobre los disparos que ellos hicieron y también sobre el número de disparos por parte del vigilante de seguridad. La defensa de los operadores del GEI, José Antonio Bitos, ha explicado a ElNacional.cat que recurrirán este procesamiento de los dos agentes a la Audiencia de Tarragona y defiende que la actuación fue correcta y que ninguno de los disparos defensivos impactó en zonas vitales y que lo pudieron neutralizar y, después, salvarle la vida, a pesar de su demostrada hostilidad.

Faltan disparos, la duda del juez

Del auto judicial del titular de la plaza 1 de Reus sorprende también un detalle que puede ser importante en la fase, si el caso llega, de juicio. De los tres operadores del GEI que hicieron la aproximación hacia la posición del vigilante de seguridad, el juez ha procesado a dos. En cambio, del tercero ha ordenado el sobreseimiento provisional y, por lo tanto, por ahora, no seguirá investigado en la causa. Aunque el agente asegura que disparó, como su compañero, varios disparos, un total de dieciséis, en ningún documento de la Policía Científica constan estos disparos.

No se encontraron, o al menos, no constan en las diligencias, estos disparos, las vainas o los proyectiles y, por lo tanto, el juez dice que, a efectos prácticos, no se produjeron. El mismo juez asegura que en el sumario del caso sí que se recuperaron los disparos del otro agente, y que la zona era plana, y que, aunque estaba oscureciendo, se pudieron documentar. Esta falta de los disparos, aunque el operador del GEI asegura que disparó, genera dudas al juez. También complica la defensa de los agentes. Faltará ver si se puede aclarar durante las siguientes fases de la instrucción. Fuentes judiciales aseguran que se puede deber a un error por parte de la Policía Científica que hizo la inspección ocular de la zona de los hechos, sin tener en cuenta que la operación podía llegar a ser analizada, con el detalle que ha ordenado este juez de Reus, a posteriori.

El objetivo era matar a los policías

Con siete de los investigados iniciales fuera del proceso —cabo y agentes del GEI y miembros de la Unidad Central de Secuestros y Extorsiones (UCSE), que negociaron con el vigilante de seguridad—, con este agente provisionalmente también fuera de la causa, quedan dos efectivos del GEI que sí que siguen procesados, a la espera de su declaración y de si, finalmente, sigue el procedimiento contra ellos. Esta decisión judicial no se ha recibido bien en el seno de la unidad de élite de la policía catalana, y también de otras unidades de los Mossos, que defienden que la actuación fue correcta y respondieron a un elemento hostil que abrió fuego contra ellos y que, aseguran, no tenía ninguna otra intención que hacerles daño. Matarlos.