En el año en que Barcelona ostenta la Capitalidad europea del comercio local, la elección de Antoni y Meritxell Falgueras como pregoneros de la Mercè 2026 se ha demostrado acertada, ya que padre e hija, cuarta y quinta generación de El Celler de Gelida —comercio especializado en vinos del barrio de Sants—, han aprovechado la ocasión para homenajear y, sobre todo, reivindicar el valor de la tienda tradicional en un mundo donde las franquicias han conseguido que las ciudades de todas partes cada vez se parezcan más: "¡No podemos permitir que Barcelona tenga las mismas tiendas que en todo el mundo y que las únicas diferencias sean la lengua y la moneda!", ha exclamado Meritxell.
"¡Soy tendero!" se ha definido Antoni al inicio del pregón, para marcar que el pregón no pertenece solo a esta estirpe de bodegueros, sino a "todos los tenderos" y, aún más, "a todas las tenderas", según ha precisado Meritxell, que más adelante ha tenido unas palabras para todas las mujeres "que seguían trabajando cuando cerraban la tienda", como recuerda que lo habían hecho "mi bisabuela Dolors y la abuela Rosita". El hecho es que el texto pronunciado por los dos Falgueras ha estado repleto de recuerdos familiares, pero recuerdos que se pueden compartir entre todos aquellos que han tenido comercio a pie de calle y, por extensión, a todos los clientes, es decir, por todos los barceloneses y barcelonesas.
Esta oda al tendero y la tendera, que cada día sube la persiana, que barre su trozo de calle, que saluda a los vecinos y conoce el nombre de los clientes bebe de la experiencia de los Falgueras, pero conforma un conjunto de maneras de hacer todavía vivo en los barrios de Barcelona, desde el barbero de la Guineueta hasta la camarera del Gòtic, el ferretero del Eixample y la librera de Sant Andreu. Es, en resumen, la Barcelona que todavía late en unos comercios que ofrecen "luces encendidas y escaparates bonitos" allí donde otros ofrecen "paquetes entregados en la oscuridad", una crítica nada escondida a una de las lacras del comercio tradicional, la venta por internet y el reparto sin nombre ni alma, sin ton ni son.
Una historia familiar, una historia barcelonesa
A lo largo del pregón, Antoni y Meritxell Falgueres han hecho un resumen de su historia familiar, que es a la vez una historia barcelonesa iniciada en 1865 en Gelida, en el Alt Penedès, llevando a vender el vino a granel. Esfuerzos concentrados en el hecho de que solo se descansaba un día al año, el de Santa Marta, el 29 de julio, patrona de los hosteleros, restauradores y taberneros o el ansia de superarse, como los viajes de Antoni y su mujer, "para saber si existía la tienda especializada", el modelo de negocio que les ha permitido garantizar la continuidad vendiendo referencias de vino de todo el mundo.


De hecho, ambos han destacado la importancia del trato con el cliente, "que te conozca y que te reconozca", y también del comercio de proximidad como elemento que "crea comunidad, hace barrio y da alma a una ciudad". En cuanto a los clientes, "Antoni ha querido tener unas palabras de recuerdo para aquellos que ya no están, entre los que la cantante Núria Feliu, el peluquero Pascual Iranzo, los escritores Manolo Vázquez Montalbán e Ignasi Riera y el comunicador Jordi Estadella, a quienes Antoni ha definido como "amistad gran reserva de la vida", añadiendo que "lo más importante son los clientes del día a día, los que no son conocidos por el resto del mundo pero sí por nosotros".
Reivindicación de las mujeres y del catalán
Por su parte, Meritxell ha dedicado espacio de su tiempo a hablar de las mujeres tenderas, "porque muchas historias del vino y del comercio se han contado en masculino", mientras que "una ciudad también se construye con las mujeres que no salen en la fotografía", entre las que su madre, "que todos conocéis como la Maria del Celler". En el tramo final del pregón ambos han hecho un llamamiento a comprar en el barrio, considerando que la Barcelona de los tenderos es la "que ve la botella medio llena, la que conversa y la que te puede atender en catalán". Después de un brindis en chino dedicado a la delegación de Shanghái, Antoni y Meritxell Falgueras han recordado que el comercio de proximidad "es el que nos recuerda que una ciudad no se construye solo con grandes actos, porque Barcelona es una forma de vivir y una forma de amar".
Los tres brindis de Collboni
Como previa al pregón, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha presentado a la pareja pregonera como representantes de un "comercio familiar que ha crecido en Barcelona", con el que se hace "un homenaje a todas las generaciones de comerciantes que nos han ayudado a vivir mejor". Al tratarse de un negocio que tiene como base el vino, el alcalde ha aprovechado para proponer tres brindis, eso sí, virtuales: "Uno por el progreso, que se note en la vida cotidiana de la gente; un segundo brindis por el respeto, por los que hemos nacido en Barcelona y por los que la han escogido, y un tercer brindis por la paz, por todos aquellos que la persiguen incansablemente y no renuncian a ella".
A su vez, el vicealcalde de Shanghai, Lu Shan, ha agradecido el hecho de ser la ciudad invitada en el marco de los veinticinco años de hermanamiento entre Barcelona y la ciudad china: "Es un honor estar invitados aquí". Shan ha destacado que se trata de la primera ciudad asiática invitada a la Mercè y ha hecho un resumen de los espectáculos de todo tipo —danza, circo, música, drones y cultura china— que ofrecerán los artistas venidos de Shanghai para celebrar la fiesta mayor de Barcelona. Como siempre, al final del pregón ha estallado un castillo de fuegos y ha comenzado el Toc d’Inici en la plaza de Sant Jaume. ¡La Fiesta de la Mercè 2026 ha comenzado!