Miles de chicas británicas han decidido boicotear durante esta semana las discotecas y salas de fiesta del país para protestar contra la ola de casos de jóvenes que han sido drogadas y violadas contra su voluntad. Y es que en las últimas semanas se han multiplicado las denuncias de mujeres que habían sido drogadas de noche a través de la bebida o de un pinchazo. En total, la policía ya ha confirmado más de 250 casos.

Hartas de esta alarmante situación que ha acaparado las investigaciones policiales y las portadas de la mayoría de medios británicos, nació "Girls night in" (las chicas se quedan en casa), la antítesis de la mítica frase "Girls night out". Bajo este lema, las mujeres de una cincuentena de ciudades del país se han sumado a esta iniciativa durante la última semana y han hecho que las discotecas abrieran las puertas sin público femenino.

La campaña, además de ser un grito contra la violencia machista, quiere crear conciencia sobre la seguridad de las mujeres y exige medidas urgentes por parte del gobierno de Boris Johnson y centros nocturnos para evitar que se entren drogas a los pubs para utilizarlas contra las mujeres. También exigen en los locales de ocio que hagan cumplir la formación especializada obligatoria de personal del bar, que repartan coberturas para las bebidas y que contraten más seguridad.

La fuerza del movimiento

Esta ola de casos se ha producido después del retorno de los estudiantes en los campus y la reapertura del ocio nocturno después de la covid. Desde principio de curso que varias chicas jóvenes habían denunciado que los habían alterado las bebidas mientras estaban de fiesta o que las habían pinchado en la espalda o las piernas para abusar sexualmente de ellas. Pero en las últimas semanas se han disparado todavía más los casos.

Es por eso que empezaron a nacer protestas por todo el territorio que han derivado en el movimiento "Girls night in". La campaña se ha viralizado en las redes sociales hasta acabar con el boicot de esta semana.

Según el The Guardian, la sustancia inyectada sería similar al renombre "droga de violación", que se introduce a escondidas en la bebida de la víctima para cometer una agresión sexual sin que ella recuerde nada al día siguiente.

La policía británica asegura que ha habido 198 casos confirmados de mujeres a quienes drogaron a través de su bebida los últimos dos meses y 24 casos de mujeres a quien inyectaron sin darse cuenta de ello.

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Un debate nacional

De hecho, la inseguridad que viven las mujeres ha sacudido el Reino Unido los últimos meses, después del secuestro y asesinato de Sarah Everard, una ejecutiva de marketing de 33 años que fue asesinada por el oficial de policía de Londres Wayne Couzens, y el asesinato de Sabina Nessa, una maestra de 28 años que fue asesinada por un hombre mientras caminaba para encontrarse con un amigo.

Los dos homicidios encendieron un debate nacional sobre la violencia de género y pusieron en agenda una posible reforma policial. En septiembre, un organismo de control británico calificó la violencia contra las mujeres como "una epidemia" y dijo que las autoridades tendrían que tratarla con tanta urgencia como la lucha contra el terrorismo.