El Govern ha defendido la gestión de las alertas a los teléfonos móviles durante los episodios de viento del jueves y sábado, después de las críticas de algunos alcaldes de las Terres de l’Ebre. La portavoz del ejecutivo y consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha afirmado este domingo que “en cada momento se han tomado las decisiones que se debían tomar, siempre pensando en la seguridad de las personas”. Paneque ha remarcado que la ciudadanía “tiene que entender” que los avisos localizados se hacen “cuando se tiene la información” y ha defendido que la actuación del Govern se basa “con rigor, con datos y con las previsiones” disponibles en cada momento.
La gestión del temporal de viento del sábado en el sur del país generó malestar en algunos ayuntamientos de las Terres de l’Ebre, que lamentaron no disponer de un dispositivo similar al previsto el jueves en otros puntos del territorio. En aquella jornada, aunque el episodio no afectó al Ebro, se activaron alertas generalizadas y se cerraron servicios como los centros escolares. El sábado, municipios como Mas de Barberans (Montsià) y el Perelló (Baix Ebre) registraron rachas de viento de más de 146 y 132 kilómetros por hora, respectivamente. El Govern envió una ES-Alert a las comarcas ebrenses hacia las nueve de la mañana, y minutos después también lo hizo al Pirineo y al Alt Empordà.
La consejera ha advertido que “lamentablemente, estamos viendo cómo los fenómenos meteorológicos extremos se están agudizando en nuestra casa, y por eso es tan importante también desplegar todas las políticas para luchar en la adaptación y mitigación del cambio climático”. Según ha explicado, estos episodios “no siempre dan el tiempo que requerirían” para activar “de una manera más pausada y tranquila los diferentes cuerpos de Protección Civil o Seguridad”. “En el momento en que se tienen estos avisos más localizados es cuando se puede enviar la información”, ha concluido.
"El síndrome del Ventorro"
El malestar también llegó al mundo económico, que apuntó a un problema de fondo. El presidente de Pimec, Antoni Cañete, reclamó “conciencia” para que las empresas no se vean obligadas a asumir en solitario las consecuencias derivadas de decisiones de emergencia. En declaraciones a RAC1, advirtió que, a raíz de la DANA, se ha generado un clima de excesiva prudencia que ha llamado el “síndrome del Ventorro”. Sin cuestionar que “lo más importante” es la seguridad, Cañete cuestionó el permiso retribuido de cuatro días al año por causas de fuerza mayor e insistió en que hay que “aclarar de una forma clara y transparente” cuándo se puede activar, porque el tejido productivo necesita reglas previsibles. “Las empresas no podemos asumir decisiones unilaterales que después tienen consecuencias”, advirtió, antes de sentenciar que “la fiesta no la pueden pagar los de siempre”.
