Ya llega el día de los Reyes Magos y es momento para hacerse regalos. A veces, eso se puede convertir en un debate, especialmente cuando hablamos de los más pequeños de la familia. Habitualmente, los niños acostumbran a abrir regalos en dos o tres ocasiones: si hacen cagar el tió, la llegada de Papá Noel, y por último los Reyes. No solo reciben en casa, sino también abren varios regalos en casa de los abuelos o de los tíos. Con este panorama, los niños catalanes reciben una media de más de 10 regalos durante las fiestas de Navidad, y eso nos trae un nuevo fenómeno: el niño hiperregalado.
La regla de los 5 regalos
La sobreestimulación por el exceso de estímulos es una habitual Navidad. Hay muchos niños que abren una infinidad de regalos, pero después más de la mitad se quedan sin utilizar en una esquina de la habitación. El exceso de regalos puede provocar una baja tolerancia a la frustración, ya que no sabe el valor y el esfuerzo que su familia ha realizado para conseguir estos regalos. Así como la pérdida de ilusión, ya que lo estamos acostumbrando y acabará asumiendo que recibir tantos regalos es "lo normal".
Ante de este escenario aparece el síndrome de los niños hiperregalados, pero también un antídoto: la regla de los 5 regalos. Los psicólogos recomiendan que los niños solo reciban 5 regalos durante todo el periodo de Navidad siguiendo este modelo:
- Un regalo útil: ropa o zapatos para disfrutar de la calle y la naturaleza.
- Alguna cosa que el niño necesite: como material escolar, una mochila o un estuche que les guste.
- Una cosa que quiera y haya pedido.
- Un libro.
- Una actividad en familia: como un juego de mesa o una excursión.
Los expertos también recomiendan a los padres que quieran controlar el número de regalos que recibirán los niños que "lo hablen previamente con sus familias y amigos para evitar disgustos posteriores". En este sentido, señalan que realmente no existe "el niño hiperregalado", sino "el adulto hiperregalador", y por lo tanto se pone el foco en la responsabilidad de los adultos.
Ayudar a los niños a hacer la carta de los reyes
Otro punto clave es acompañar a los niños cuando escriben la carta a los Reyes o preparan su lista de deseos. Dejarlos solos frente a un catálogo repleto de juguetes es como dejar a un crío ante un mostrador de chocolate: lo querrán absolutamente todo. Estar al seu costat, ayudarlos a elegir, hablar con ellos sobre por qué desean una cosa y no otra… todo eso les permite hacer una selección mucho más consciente.
Y seamos honestos: seguramente acabarán llegando más de cinco regalos. Es lo que ocurre en muchísimas familias. Pero lo verdaderamente importante de todo esto no es la cifra exacta, sino la intención. Entender qué supone regalar en exceso y querer, poco a poco, caminar hacia un modelo más equilibrado, más sano y más alineado con los valores que queremos transmitir.
Al final, la Navidad no es una competición para ver quién acumula más cosas, sino una excusa preciosa para crear recuerdos. Y esos recuerdos, los buenos, no vienen envueltos en papel brillante: nacen de momentos compartidos. Una risa inesperada, un juego en familia, una mañana de Reyes con olor a chocolate caliente… Todo eso que, con los años, seguimos evocando con el mismo cariño.