Los catalanes no son especialmente fieles a Catalunya, al menos en lo que se refiere a la residencia. Un estudio sobre preferencias residenciales, elaborado por el Grupo Mutua Propietarios, explica que, si todo el mundo tuviera capacidad para elegir libremente dónde quiere vivir, el 64% de los residentes en Catalunya estaría dispuesto a trasladarse a vivir a otra autonomía. Con todo, al mismo tiempo, 3 de cada 5 catalanes encuestados aseguran que continuarían viviendo en el país. Preguntados por dónde se irían a vivir dentro del Estado, pero fuera de Catalunya, los catalanes que se plantearían vivir fuera del país no tienen ninguna gran preferencia, pero, eso sí, destacan Andalucía y el País Vasco, y también el País Valencià. Hay que tener en cuenta que parte de la población del país es descendiente de la emigración andaluza durante el siglo XX y mantiene un fuerte vínculo con sus pueblos y ciudades de origen. Entre las diferentes demarcaciones, la que tiene un habitante más "fiel" es Barcelona, con un 62% de la población que continuaría viviendo allí, mientras que en Tarragona este porcentaje se reduce hasta el 55%.
La encuesta también pregunta por la posibilidad de hacer las maletas y partir. En este caso, las diferencias generacionales a la hora de plantearlo son muy acusadas. Mientras 4 de cada 10 jóvenes catalanes se plantearían vivir en otro país europeo, este porcentaje se va reduciendo a medida que la edad aumenta y el arraigo en el territorio es más alto. "Las preferencias del lugar donde vivir cada vez van más ligadas al estilo de vida que buscamos. Aspectos como el clima, el entorno natural, la proximidad a la familia, las oportunidades profesionales o la posibilidad de disfrutar de una mejor calidad de vida influyen cada vez más en la elección", ha explicado Laura Mulà, del Grupo Mutua Propietarios, analizando el resultado del sondeo.
Cambiar de residencia en el contexto de crisis de vivienda
Ahora bien, a pesar de que buena parte de los catalanes tienen muy abierta la puerta ante la posibilidad de cambiar de aires, son muchos menos los que consideran que esta es una opción real. Según datos del estudio, solo 1 de cada 4 considera firmemente la posibilidad de mudarse en los próximos años. Quienes lo ven más posible son los habitantes de las comarcas de Girona, en un 32% de los casos, mientras que los de Lleida (23%) son mucho menos optimistas ante este horizonte. Como explica Mulà, las principales razones que llevarían a los catalanes a emigrar a otras autonomías son la búsqueda de una mejor ubicación por temas relacionados con el trabajo, pero también buscar una mejora en la calidad de vida o el deseo de encontrar una vivienda más grande, en plena crisis del sector.
