Más de un millar de sanitarios se han revuelto contra la consellera Olga Pané por la polémica con las bajas, según la cual el Departamento de Salud quiere condicionar parte de los fondos públicos para los CAP a que reduzcan las bajas médicas. Todavía más, no prescribir días de baja en exceso en salud mental o lesiones osteomusculares será un incentivo, según el nuevo plan de la conselleria de Pané. Este plan ya ha recibido críticas de sindicatos como Metges de Catalunya, y ahora el Fòrum Català d'Atenció Primària (FoCAP) y la Capçalera han recogido más de mil firmas de sanitarios para retirar "las medidas para coartar el uso de las bajas".
La Capçalera se define como una "organización de profesionales del sistema sanitario en defensa del derecho a la salud y por un sistema sanitario público, universal y primarista", y ahora se ha unido con el FoCAP para impulsar un manifiesto contra el plan del gobierno para reducir las bajas médicas —que presentarán este jueves en el Parlament—. "Catsalut quiere incorporar nuevos indicadores en el acuerdo de Contraprestación por Resultados que vinculan parte del presupuesto de los CAPs a la duración de las bajas por patología osteomuscular y de salud mental. Condicionar las bajas con incentivos presupuestarios cuestiona el criterio clínico y pone en riesgo la confianza entre sanitarios y población", apuntaron este martes en las redes sociales.
En el manifiesto conjunto, titulado "La salud por delante", recuerdan que "la baja laboral es un derecho de las personas trabajadoras y una herramienta terapéutica prescrita según criterio médico" y que no es que haya aumentado su duración, sino su prevalencia, "en un contexto marcado por el envejecimiento de la población trabajadora, el aumento de enfermedades crónicas y la prevalencia de enfermedades crónicas". "Sin embargo, sigue siendo mucho más frecuente ir enfermo a trabajar que el uso indebido de la baja", añaden. Aclarado esto, critica que "los equipos con peores indicadores pueden perder financiación, con riesgo de acentuar desigualdades territoriales y sociales, y poner en riesgo el buen funcionamiento de la atención primaria".
Con todo, el FoCAP y la Capçalera dan cinco motivos por los cuales rechazan el plan de Salut: porque "introduce presión económica en una decisión clínica que debe responder exclusivamente a criterios de necesidad", "vulnerabiliza el derecho de las personas trabajadoras a una valoración equitativa", "traslada la responsabilidad del aumento de bajas a profesionales y pacientes, obviando las causas sociales y laborales, y el bajo reconocimiento de la patología profesional", "puede desprofesionalizar y desmotivar aún más la atención primaria" y "existe un riesgo de incrementar desigualdades si no se tienen en cuenta el gradiente social y las condiciones materiales de vida". Finalmente, el manifiesto sentencia que "no ser rigurosos en la indicación y duración de una baja es injusto y potencialmente maléfico", y que condicionar las bajas con incentivos presupuestarios "cuestiona el criterio clínico y pone en riesgo la confianza entre profesionales y población". "Es por todo ello que exigimos la retirada inmediata de estos indicadores. Debe prevalecer el criterio médico y la salud. Las sanitarias ponemos la salud por delante", concluye.