La última voluntad de Dolores Bastida Navarro era que la misa con que su familia se despidiera de ella cuando muriera fuera en castellano. La mujer murió a los 95 años y la familia quería cumplir su deseo pero una programación a última hora impidió que fuera 100% en castellano. Los hechos sucedieron en Cardona y el sacerdote Carles Pubill asegura que tenía todo el funeral preparado en catalán porque nadie lo avisó. Tan pronto como lo supo, cambió el idioma en todo aquello que pudo pero la familia no tuvo suficiente.

Pubill argumenta que no tenía margen para preparar todos los misales mientras que, tal como recoge ABC, la familia insiste con que el religioso se negó y por eso se llevaron el cadáver: "Mi madre lo especificó en vida y era una de sus últimas voluntades", argumenta la hija de Dolores a ABC. En un malentendido llevado al extremo, también entra el servicio de la funeraria que eran los encargados de tomar nota: "Cuando nos dejó, fuimos a la funeraria y rellenamos un formulario donde especificamos nuevamente que queríamos la misa en castellano. En cambio, cuando hicimos la misa en la iglesia de Cardona, allí el sacerdote empezó a hablar en catalán. Los de la funeraria avisaron al sacerdote, paró la ceremonia y después la reanudó en castellano pero cuando acabó de leer los evangelios volvió al catalán".

Por estos hechos, la hija justifica que solo podían entrar en la discusión en plena misa o marcharse y para evitar un escándalo" pidió a la funeraria que retirara el féretro. Sin la celebración pertinente, acabaron directos en el cementerio para cumplir la otra voluntad de la madre: ser enterrado al lado de su marido. La familia considera que el acto ha supuesto un "dolor inmenso".

Tildan al sacerdote de "nazi independentista"

La mayoría de portales informativos españoles han puesto en la diana al sacerdote Carles Pubill, de 65 años, a quien tildan de "nazi independentista" junto con el otro sacerdote de Cardona, ya jubilado, Antoni Guixé Vilà. Además, la asociación de 'brigadas españolas' AMPAS pide que Pubill sea excomulgado y expulsado de forma inmediata de la iglesia de Sant Miquel y Sant Vicenç de Cardona.

La familia de Dolores también ha trasladado la queja a la diócesis de Solsona, hasta ahora presidida por Xavier Novell. Desde esta instancia argumentan que el padre Pubill no tenía ninguna constancia de la condición del idioma y que no disponía del material ni el tiempo para cambiarlo de repente. Pubill, por su parte, no da crédito: "No entiendo el revuelo, si me hubieran avisado con tiempo lo habría hecho como querían porque he oficializado otros funerales solo en castellano". Y defiende que la denuncia se basa únicamente en "argumentos políticos" porque fue uno de los 300 sacerdotes que firmó a favor del referéndum del 1 de octubre del 2017. La familia insiste en su tesis y argumenta, como si se tratara de una amenaza, que la historia de ellos con Cardona se ha acabado.

Fotografía de portada: iglesia de Sant Vicenç de Cardona