El 13 de enero a las 20.00 horas cayó el telón del Gran Teatre del Liceu a 30 centímetros de uno de los técnicos que en aquel momento estaban trabajando en el escenario. No hubo heridos pero el incidente hizo saltar todas las alarmas, porque los sistemas de seguridad de la barra que aguanta el telón no se activaron. El mecanismo y el telón Toni Miró, de una tonelada y media de peso, se desplomó encima del escenario después de un ensayo de la ópera Werther.

Días después se tuvo que suspender una de las funciones y dejar el teatro 48 horas a manos de Waagner-Biro, la empresa que fabricó toda la maquinaria escénica y la que hace el mantenimiento, para hacer una revisión a fondo de los mecanismos.

El informe, al que ha tenido acceso El Nacional, destapa que alguien habría manipulado el variador que controla el sistema de seguridad y que el telón se precipitó sin control encima del escenario. El documento firmado por el responsable de mantenimiento de la maquinaria escénica dice textualmente que "el incidente se produjó al falsear la señal del variador que informa al PLC de que está OK o NO OK, para el PLC siempre estaba correcto". La revisión de la parte eléctrica del mecanismo y electrónica del telón detectó "un puente que falseaba la respuesta del variador". Es decir, que no dejaba que se activaran los mecanismos de seguridad en el momento en que detectaba alguna incidencia.

El PLC, que es un controlador, verifica que todos los sistemas de seguridad estén correctos y "activa el doble freno del motor para que pueda girar a la velocidad seleccionada". Si este controlador no envía la señal para detectar algún problema, no activa los frenos. Y eso es lo que pasó el 13 de enero a las 20.00 horas de la noche sobre el escenario del Gran Teatre del Liceu. El sistema no detectó la incidencia en la barra del telón y no se activaron los frenos de seguridad, por lo que el telón se desplomó.

Según el informe, "la negligencia de realizar el puente en la señal de confirmación del variador produjo que el PLC abriera los frenos del motor ante cualquier orden de marcha al variador, tuviera o no algún error de seguridad". En un primer momento se admitió que había habido un problema en el variador, pero en ningún caso se explicó que alguien había manipulado el mecanismo que sólo revisa y toca la empresa que lo creó, Waagner-Biro, aunque el informe ya estaba hecho en el momento en que trascendió la noticia.

 

En las conclusiones del informe se admite que ha sido una "negligencia" que ha hecho que al "sistema de control no le llegue la señal de error del variador y active los frenos del motor".

El documento incide en el hecho de que "5 meses antes habían hecho una revisión de todo el sistema", pero no detalla si se había encontrado alguna irregularidad, ni tampoco explica si Waagner-Biro hacía alguna recomendación en el informe de la parada técnica que se hizo el mes de agosto.

Justo después del incidente, y antes de que la empresa que fabricó toda la maquinaria escénica del Liceu, viniera a revisar todos los sistemas, el Liceu diseña una serie de protocolos para evitar más incidentes de este tipo. Como que los técnicos eviten trabajar bajo una barra que esté en funcionamiento y contratar a una empresa auditora en materia industrial que verifique el funcionamiento óptimo de los equipos según la "capacidad, obsolencia y mantenimientos llevados a cabo".

El informe destaca que el telón es "una barra singular y de características únicas" que pasa la primera revisión mecánica, pero que en la segunda revisión técnica es donde se detecta que alguien ha manipulado el sistema de seguridad del telón provocando la caída. El informe no especifica por qué se hizo el puente ni quién lo hizo. Tampoco por qué se manipuló la maquinaria de Waagner-Biro.

Los hechos y la revisión técnica

A las 20.00 horas del 13 de enero del 2017, después de uno de los ensayos de la ópera Werther, que se tenía que estrenar dos días después, el 15 de enero, cae el telón de una tonelada y media. En el momento de los hechos hay técnicos encima del escenario trabajando, la barra de una tonelada y media pasa a 30 centímetros de un técnico.

Los responsables de mantenimiento se ponen en contacto con Waagner-Biro para que vengan "urgentemente" a Barcelona para "analizar qué había sucedido", según dice el mismo informe.

Paralelamente, se desmonta el telón y toda su estructura para retirarla del escenario, con la ayuda de todo el personal del teatro.

Waagner-Biro hace un primer test de los sistemas electrónicos de control y seguridad y determina que el error "se produce por un problema en la caja reductora y hay que desmontarla para verificar las sospechas". Se descarta en un 95% un error en la parte mecánica.

Se revisan todos los elementos de seguridad en todas las barras que se utilizan en la escenografía de Werther, REC MEC e IT Danza, y dan un resultado positivo.

Se vuelve a montar la caja reductora y el motor del telón y se hace prueba de estrés, "máxima velocidad y máxima carga dando resultados satisfactorios".

Se descarta al 110% un error mecánico y se revisa la parte eléctrica y electrónica encontrando un puente que falsea la respuesta del variador y, por lo tanto, que se activen los mecanismos de seguridad.

El 15 de enero se estrena Werther sin el telón de terciopelo rojo.

Desde que cae el telón hasta el 2 de febrero se trabaja con el segundo telón negro que cierra el escenario, el guardamallas.

El Gran Teatre del Liceu mueve de fecha la representación prevista para el viernes 3 de febrero y anula la del sábado 4 de febrero para hacer la revisión completa de toda la maquinaria escénica.

Los trabajadores llevan el caso ante la dirección del teatro y cuestionan la seguridad del Liceu.

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