El temporal continúa castigando con dureza el sur de la Península y, en solo dos días, Andalucía ha pasado de afrontar los estragos de la borrasca Leonardo a prepararse para la llegada de un nuevo episodio adverso con la borrasca Marta. Este sábado hasta once comunidades autónomas se encuentran en alerta por lluvias intensas, viento, nieve y fuerte oleaje, pero es en territorio andaluz donde la situación es más delicada, con aviso naranja por riesgo importante. Los efectos acumulados del primer temporal todavía son bien visibles: más del 80% de los cortes de carretera registrados en todo el Estado se han concentrado en Andalucía, especialmente en las provincias del sur, donde las inundaciones han dejado daños materiales muy considerables en infraestructuras, viviendas y explotaciones agrícolas y ganaderas. La magnitud de la emergencia ha obligado a desalojar a cerca de 11.000 personas de diversas localidades.
La situación es especialmente grave en el municipio de Grazalema, en Cádiz, que ha tenido que ser evacuado completamente y las autoridades se han visto obligadas a recurrir a ayuda científica especializada. La dirección de la Emergencia solicitó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el envío de un equipo de expertos en hidrología y movimientos del terreno para analizar la estabilidad del suelo y el comportamiento de las aguas tras días de precipitaciones continuadas. Los vecinos del municipio gaditano, que se ha convertido en el “epicentro” del episodio de lluvias, no podrán volver a sus domicilios antes de cinco o seis días, una vez se pueda garantizar que no hay riesgos estructurales ni nuevas crecidas
Todas las miradas en Córdoba
La preocupación principal de este sábado se ha trasladado a Córdoba, pendiente de cómo la borrasca Marta puede hacer variar el caudal del Guadalquivir, que continúa muy crecido y con oscilaciones constantes. A pesar de que el río ha registrado un leve descenso hasta los 1.625 metros cúbicos por segundo, el valor se mantiene en una franja delicada porque prácticamente roza el doble del umbral de desbordamiento, fijado en 950 metros cúbicos por segundo. Los datos que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) difunde en tiempo real apuntan, así, a un pequeño respiro momentáneo después de jornadas de aumento sostenido, pero sin alejar el riesgo. De hecho, el organismo ya advirtió el viernes que la situación puede volver a complicarse si las precipitaciones asociadas al nuevo temporal castigan la cuenca y reactivan las aportaciones de agua al río
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, explicó ayer a los medios que el seguimiento del caudal al paso por la capital se hace a partir del dato de Villafranca —1.366 metros cúbicos por segundo en estos momentos— y del desembalse del pantano de San Rafael de Navallana, que está liberando 25 metros cúbicos por segundo y contribuye a aliviar la presión sobre el río. Con estos valores, el Guadalquivir queda por debajo del umbral de los 2.000 metros cúbicos por segundo que llegó a rozar este viernes en el primer pico de crecida, pero el margen continúa siendo frágil. La CHG ha advertido que, con la entrada de nuevas precipitaciones asociadas a la borrasca Marta y los desembalses, el río podría ascender hasta los 2.400 metros cúbicos por segundo, un nivel comparable al de la riada histórica de 2010. Además, el río se mantiene en nivel rojo en Fuente Palmera, con 2.658 metros cúbicos, y en El Carpio, con 1.376.
